jueves, 23 de diciembre de 2010

Atrapando el color y la luz en los pueblitos de montaña.

Seguimos viajando por los pueblos del sur. Es un itinerario que nos lleva a traves de  pequeños valles, mesetas y quebradas, siguiendo una carretera bastante estrecha. Los pueblos está bastante separados unos de otros. Hay que rodar mucho para poder conocer bien. Se puede llegar a  aquellos lugares, con un vehiculo rústico, de doble tracción. Por todas partes surgen paisajes interesantes, llenos de  vida y color. El ojo no se cansa de mirar cosas. La variada geografía es una merecida recompensa al esfuerzo y el cansancio de los largos viajes. Ciertamente, estamos en presencia  de una de las regiones más pintorescas y menos conocidas del estado Mérida.

En 1996 hice un viaje por aquellos lugares, junto con mi familia. Conocimos muchos lugares y la pasamos bien. Tomé apuntes del natural y saqué algunas fotografías. Posteriormente pinte una serie de paisajes al óleo, inspirados en aquellos pueblitos. Son pinturas sobre lienzo de tamaño 30x40 cm.

San José del sur. 1997.
El pequeño pueblo de Guaraque se ubica  sobre el lomo de un cerro. Esta rodeado de una naturaleza exhuberante. Muy cercano a el se encuentra el bosque nublado. Es un pueblo de una sola calle que arranca de la plaza y culmina en un pequeño mirador. Desde allí se divisa bien  el paisaje de montaña que lo rodea.

Guaraque. 1997.
Visité en una oportunidad a Pueblo Nuevo del Sur. Es un pueblito  localizado en medio de un ambiente  bastante àrido y con un clima seco. Su aire limpio y transparente deja ver las cosas con una nitidez casi irreal. Su cielo es siempre de azul cobalto. Sus casas encaladas de blanco reverberan entre el oscuro follaje.


Pueblo Nuevo del sur. 1998.
 Escondido entre las montañas nos encontramos con Mucutuy, cuya iglesia de dos torres blancas nos da la calurosa bienvenida.  Es un pequeño pueblo de herencia indigena, situado a orillas de  un delicioso río. Su gente es buena, abierta y amable.


En la villa de Chacantá el viento sopla fuerte entre los árboles de su apacible plaza. En los alrededores hay pequeñas fincas donde los campesinos cultivan un excelente  café.
Es un producto muy codiciado por los conocedores.
Chacantá. 1997.

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