viernes, 10 de junio de 2011

Los cielos espléndidos del mes de Junio.

En estos primeros días de junio el cielo ha estado bastante despejado. Gracias a Dios, pues desde noviembre, hasta el mes de mayo, no ha parado de llover todos los días.
Cielo en San Cristóbal. 1996.

Esperemos que los días de este mes  de San Juan continúen siendo secos y cálidos y podamos olvidarnos  un poco, aquellos tan fríos y lluviosos de San Isidro. Parece ser que a cada pedazo de cielo le toca su santo. San Isidro es un santo de los montañeses: muy  trabajador, de genio taciturno, enigmático y callado. Su imagen lo representa bien vestido con botas y chaqueta de cuero, como protegiéndose del frío. Parece ser que era un santo muy glotón pues  los campesinos de la sierra acostumbran  ofrendarlo con   frutos y  comidas a granel. San Isidro  nos recuerda los días húmedos y lluviosos con  bueyes enyugados que aran afanosamente entre la roja arcilla.
En este lienzo de abajo de formato 60x80 cm. los bueyes etán enyugados y listos para comenzar la faena diaria, esperando tan solo por la presencia del gañán, que poco a poco sube una cuesta pronunciada. Pude ser también que ya estén arando, guiados por un Angel mientras su dueño reza en una capilla como San Isidro Labrador.
Bueyes. 2003.

San Juan, por el contrario, es un Santo de la costa, de genio alegre y parrandero. Se la pasa entre los pobres y no le da pena mostrar sus miembros apenas cubiertos  con ropas ligeras. La gente  celebra  su día con toques de tambor hasta la madrugada, en las playas paradisíacas de Choroní, Ocumare, Cata y Cuyagua. A San Juan se le honra con el baile. Ya sabemos que es un Santo bailón desde chiquitico, pues cuando se produce la visita de la virgen María a Isabel, el niño ya saltaba en el vientre.  En las cálidas arenas, entre ritmos de olas y  mecer de los cocoteros, siempre estará presente. Bajo el cielo estrellado,  con el repique de los cueros y  el calor de los cuerpos   se  va dando cumplimiento a este antiguo  ritual. Es un ritual donde se mezcla lo africano con la tradición judeo cristiana. Algo  que nos viene de la colonia.
 Mientras tanto el país y su gente se recuperan poco a poco de la tragedia dejada por las lluvias torrenciales. Ojalá que el cambio climático global no siga dando tantos problemas  a la humanidad y que todo el planeta lo acepte como un hecho, pues todavía hay gobiernos que niegan este fenómeno terrestre. Esperemos también que los miles de damnificados alojados en los refugios, puedan volver a tener su casa propia y  retomar el hilo de sus vidas.