sábado, 15 de septiembre de 2012

La comunidad Jamuén.



El pueblo de Lagunillas, su entorno tan especial, su gente y sus costumbres, son  fuentes de un inagotable caudal pictórico. La luz tropical incide sobre la tierra roja, las piedras, los cardones y cujíes, destacando las formas  de manera cristalina. Al fondo de este paisaje los picos de la sierra ponen un acento de nostalgia azulada.
Francisco Rivero. Lagunillas. 2012

Realice algunos bocetos en pastel de aceite, bastante coloridos y con trazos libres, para expresar mi emoción ante tantas hermosas tradiciones.
Según el Cuaderno de Ponencias UNESUR del año 2009.
Jamuén, según los españoles la definieron como pueblo de tierra seca. Sin embargo, Xamú, para los aborígenes de este territorio era el nombre del primer indígena que llegó y pobló estas tierras, quien fundó una cultura originaria, o civilización, ya que teníamos una forma de vida integral.


En Jamuén se se encuentran sentamientos indígenas que se mantuvieron en resistencia en el tiempo y que aún conservan casi en su totalidad la cultura original. Es el caso de los Quinaroes, Guasábaras, Quinanoques y otras comunidades. 

Francisco Rivero. El Chamán. 2012.

El Chamán Valerio Gutiérrez, compañero de trabajo en la Zona Educativa, es originario de este pueblo. Trabajaba en la coordinación de interculturalidad. En el equipo estaban bellas e inteligentes damas como Marlena Morales, Yanitsa Albarrán y la tovareña Gloria. Dirigidos por Valerio celebramos algunos rituales de purificación, con maestros de la zona. 
Francisco Rivero. Rito ceremonial. 2012

En una churuata al lado del Parque Yohama, en las orillas de la laguna se daba la reunión después del mediodía. Sentados en círculo en el suelo escuchábamos las tradiciones recuperadas por el Chamán y otros indígenas.  Al final se servía una chicha en vasijas de barro.
El tabaco es parte de la cultura Xamú.  Unicamente se utiliza para celebrar  en los sitios y horas destinados para los rituales.
FRancisco Rivero. Tabaco. 2012.

La laguna de Urao, reviste carácter sagrado para la comunidad.  Ella es la madre suprema de la naturaleza. De acuerdo a un mito, en ella viven en  una gran choza un anciano y una anciana. Ss dice también que la laguna es cuidada por los espíritus.
Francisco Rivero. Laguna de Urao. 2012.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Explosión del color



La técnica del  pastel graso sobre papel permite lograr  resultados sorprendentes en corto tiempo. En estos cuatro bocetos el dibujo desaparece para dar paso al color que emerge con fuerza del espacio pictórico cautivando la mirada. Son bocetos libres, bastante atrevidos, hechos con la rapidez del rayo. La forma es tan solo un pretexto para el juego cromático y casi llegamos a la abstracción total. El caos y la improvisación son elementos esenciales en este proceso creativo de liberación del color. Tan solo hay unas pocas reglas de balance y armonía sirven para controlar los distintos elementos pictóricos.

Francisco Rivero. Caminos. 2012



 Una calle real con alma y corazón evocadora de un sueño lejano en algún lugar ya olvidado.
Franciisco Rivero. Calle Real. 2012.
Al calor de la danza se retuercen los colores con las ondas de la música. 
Francisco Rivero. Danza No. 3. Láspiz. 2012.
Un niño jugando son su perro en el jardín es un motivo pictórico bastante motivante.
Francisco Rivero. Juegos. 2012

martes, 11 de septiembre de 2012

Los cambios atmosféricos en un planeta que se sale de su órbita.



Los cambios atmosféricos crean paisajes fantásticos envueltos en  luces inusuales, durante las  noches de tormenta. Los colores sufren también modificaciones. UN chorro de luz que atraviesa un cielo nocturno cerca del Lago de Maracaibo ilumina las cosas de manera espectral. ES un relámpago misterioso de origen desconocido que se ve a centenares de Kilómetros. Lo llaman el Relámpago del Catatumbo, en honor al río del mismo nombre que, bajando desde los prodigiosos andes, ofrenda sus aguas al lago.

Francisco Rivero. Relámpago del Catatumbo. 2012


En el pueblo de El Morro, en las estribaciones de la Sierra Nevada de Mérida, las montañas muy erosionadas dejan ver sus entrañas profundas, como las heridas sobre el lomo de un animal prehistórico.  Las largas noches de luna llena, que ahora son más claras que antes, pues la Luna se está acercando hacia nosotros, definen un paisaje de extraños matices. 

Francisco Rivero. El Morro. 2012