viernes, 27 de febrero de 2015

Historia de la Facultad de Ciencias 1.



1970 -80.

 
Logo Conmemorativo de los 45 años. Francisco Rivero-Franklin leal.


Se podía observar entonces el doble de la nieve, sobre la cresta rugosa del Pico Bolívar. Me costaba levantarme, ponerme en movimiento  y dar inicio a  mi primer día en la universidad. Desde mi ventana se palpaba la pereza de la ciudad envuelta en su manto de neblina. Me vestí, tomé un café y salí a esperar el bus en la esquina de la calle 17 con la Avenida 2 Lora. Me senté en uno de los primeros puestos al lado de una bella joven que estudiaba farmacia. Llevaba el negro cabello suelto y sobre el regazo un cuaderno nuevo con un escudo de una ciudad en la portada en donde pude leer la frase "Non Potest cívitas abscondi supra montem posita"[1]
El bus descendía lentamente por la Avenida  mientras yo me  iba acostumbrando poco a  poco a escuchar los distintos acentos regionales de los jóvenes bachilleres. Todo era nuevo y extraño a la vez…
En 1970 Mérida era una ciudad pequeña de unos 70.000 habitantes. La Universidad de los Andes  tenía entonces una matrícula de 8.300 estudiantes repartidos entre las distintas facultades[2].  La sede de la facultad de Ciencias se encontraba en un pequeño edificio de 3 pisos, hacia la parte sur de la ciudad en la Calle 35 entre las Avenidas 4 y 5, llamado Res. Palomari.  Allí estaban los cuatro departamentos: Biología, Física, Química y Matemáticas, las oficinas del Señor Decano y Director, la biblioteca que funcionaba en el sótano. A la entrada en la planta baja, había una barra y detrás de esta una secretaria que atendía al público: era la Sra. Fargier.
Dicho edificio fue construido originalmente para viviendas de 6  apartamentos. Así pues las personas se encontraban cómodamente instaladas. Mi hermano Jesús Rivero era el jefe del Departamento de Matemáticas en ese momento y duró poco en el cargo, pues  a los pocos meses se fue a cursar estudios de Doctorado en Francia. Existía  un convenio de Cooperación entre el gobierno francés  y la ULA  mediante el cual, algunos profesores de ciencias daban clases en la Facultad, con lo cual eran exonerados en su país de prestar el Servicio Militar Obligatorio. También Francia recibió a los primeros profesores becarios de la Facultad. Por todo esto se respiraba un ambiente afrancesado en los predios del Palomari. Los primeros profesores que conocí fueron. Guillermo Chang, Oscar Ordaz y algunos franceses que mascullaban el español arrastrando sus pesadas erres como Daniel Cauty, Henry Bouté, Boulanger y Edgar Bavenkoff. Otros profesores que frecuentaban el lugar Enrique Corao, Misha Brink, Eliseo Castellanos, Aura Azocar, Alba Díaz, Merielena Díaz, Joaquín Site, Arturo Birbal, James Ocallaghan, Joshi Narahari, Ramón Moreno, Juan Silva, Raúl Estévez, Maximina Monasterios,  los esposos Peralta, la Doctora Eldrys de Gil y su esposo el Dr.  Francisco Gil Arnao.  Con el tiempo fueron casi todos ellos mis profesores en la carrera.


[1] No se puede ocultar una ciudad que está sobre una montaña.
[2] Carlos Chalbaud Zerpa: Historia de Mérida.

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