martes, 17 de marzo de 2015

Historia de la Facultad de Ciencias (10)



Omhn 2000.


El Departamento estuvo ubicado en el tercer piso del Edificio Administrativo de la ULA, durante el período (1975-76). La señora Aracelis de Mirabal, esposa de Ramón,  era la secretaria del jefe, el Profesor Hernán Cicileo. Una secretaria sumamente eficiente, que se preocupaba por los más mínimos detalles de su trabajo. Ella junto con su esposo había venido de Caracas.
Desde Caracas también, llegó a Mérida la moda de las Cervecerías. Esto trajo consigo una reivindicación de carácter  social, de igualdad entre los sexos, pues las damas podían ahora beber libremente especies alcohólicas, delante del público, sin necesidad de ruborizarse.
Cervezas. Francisco Rivero. 2015

 A las cervecerías invitaba uno compañeras de estudio para socializar, echar chistes picantes, conocerse más a fondo y hablar de cosas  que no se mencionaban  en las aulas. La favorita de todos era la Fuentecita en el parque de El Encanto. Llamaba la atención los murales de Mafalda pintados por el arquitecto Víctor Álvarez. Menos atractiva pero con clase, era El Shangrila en el centro de la ciudad por estar muy encerrada. A mí no me gustaba por la cantidad de fumadores que me ahogaban. Bajando un poco más de categoría, podemos citar a la Cervecería Los Pinos en la Avenida Urdaneta, al lado de una pollera.
Los estudiantes de la carrera de Matemáticas teníamos una cervecería bastante cerca de nuestro lugar de estudio.
Era llamada aquella cervecería con el nombre misterioso  y futurista de Ohm 2000, no sé si por la cantidad de bebidas que se vendían a diario o por el nuevo milenio que se avecinaba. El lugar estaba abierto desde el mediodía hasta las doce de la noche y ofrecía a su distinguida clientela los más variados pasapalos. Allá nos reuníamos casi a diario para discutir asuntos importantes de nuestro trabajo como Auxiliares docentes. Además de cerveza, vendían unas pizzas bastante buenas. De aquella etapa espumosa de mi vida quedaron recuerdos imborrables de sano compartir con mis compañeros,  demostraciones de teoremas difíciles y aprendizajes en ambientes no convencionales.
Por cierto que la dirección de Cultura de la ULA también tenía su sede en el cuarto piso de aquel edificio. La mitad de los clientes de Ohmn 2000 eran gente de la cultura. El resto eran simples visitantes y matemáticos. En algunas ocasiones compartíamos mesas con poetas barbudos y  pintores de extrañas vestimenta. Famoso entre ellos era El Conde Blue, quien sentía un gran afecto por los matemáticos pues  comprábamos algunas de sus   pinturas y nos dedicaba versos. Mantenía una revista de poesía: La Gaceta Polar.
Una vez vino un conferencista de Caracas y nos dio una charla  sobre algo terriblemente complicado y super especializado llamado Topología Algebraica. Uno de  estos hombres de “Ciencia” que se adornan de un lenguaje incomprensible para demostrar su autoridad y fiereza en su pequeño coto, pero que desconocen grandes parcelas de la matemática. Como dijo Santo Tomás irónicamente y con  un doble sentido  Timeo hominem unius libris.[1]
Después de la conferencia, llevamos a nuestro invitado, como era ya costumbre, al Ohm 2000. Este matemático nos estuvo hablando durante horas y horas sobre su teoría con el fin de clarificar muchas cosas, que nosotros no lográbamos entender, por tratarse de un tema muy especializado. Escribía fórmulas sobre las servilletas que no entendíamos y que  circulaban de mano en mano. Luego las chicas de la cultura hacían comentarios graciosos sobre aquellos símbolos, buscando significados eróticos ocultos.  El Conde Blue y otros poetas ya se habían pasado a nuestra mesa y prestaban mucha atención a las palabras del expositor. Después de la quinta ronda de bebidas, el Conde se levanta y pide la palabra:
-          Yo pienso que: si en  este teorema se debilitan las condiciones iniciales, entonces tiene que ver con la muerte cósmica de un universo no euclideano, paralelo en decadencia.
-          ¡Gracias a Dios alguien entendió mi trabajo!- Exclamó el Profesor.


[1] Temo al hombre de un solo libro.

domingo, 15 de marzo de 2015

Historis de la Facultad de Ciencias ( 9)



Una guerra entre colegas.

Cuando estudiaba tercer grado se dio una competencia de carreras.  El ganador iría a competir en un torneo estadal, representando a la escuela. Yo corrí bastante duro en aquella prueba  y llegué de primero. Sin embargo el profesor de Educación Física, seleccioné al tercero como el ganador. Cuando reclamé airadamente el hombre simplemente me respondió
-Lee el Reglamento.

En 1976 el Departamento de Matemáticas contaba con un buen número de profesores para dar el servicio docente  a la Universidad de los Andes. Desde el punto de vista etario no había mucha distinción entre sus miembros. En cuanto a la estabilidad laboral y derechos como trabajadores, si se podía establecer una clara división en tres bandos:
1.      Los Profesores fundadores del Departamento (PF).
2.      Los Contratados para dar clases en el  Ciclo Básico, en su mayoría extranjeros. (C).
3.      Los Jóvenes Instructores egresados de la ULA y la UCV, (JI).
Por cuestiones reglamentarias, el primer grupo tenía una muy sólida estabilidad laboral, pues eran profesores de escalafón, personal ordinario. Ellos representaban un total del 10% del personal. Tenían  además el privilegio de ejercer cargos importantes dentro de la Institución como Jefe de Departamento, Decano, Directos, Autoridad Universitaria y hasta Rector.
Los Contratados eran el grupo más numerosos con un 80%. Los JI representábamos un 10%. Tanto los contratados, como nosotros los instructores no teníamos ningún tipo de estabilidad. Se nos renovaba el contrato cada año, de acuerdo a nuestro buen desempeño y a  criterio del Jefe del Departamento.
Los Profesores Fundadores pudieron salir de beca a exterior  y realizar estudios de postgrado. Para ellos, la carrera dentro de la Universidad y los futuros ascensos estaban casi garantizados. Distinta era la situación de nosotros, los Jóvenes Instructores quienes no teníamos formación académica de cuarto nivel, que nos diera el aval y los conocimientos suficientes para elaborar un trabajo de ascenso.
En Matemáticas los trabajos de ascenso son disertaciones originales sobre algún tema específico. Deberían ser cosas originales de mucha profundidad, que traspasaran las fronteras del conocimiento, con nuevas propuestas. Además debía ser avalado por un jurado examinador especialista en el campo de trabajo. Se aceptaba como un hecho que ningún instructor, por cuenta propia, podía alcanzar el Santo Grial del conocimiento de manera espontánea y realizar semejante obra.
Esta situación de injusticia e imposibilidad creo un clima de preocupación y pesimismo dentro de los jóvenes profesores. Pensamos que por culpa de estos reglamentos absurdos y la indiferencia de las autoridades hacia nuestra situación, estaríamos en el mejor de los casos,  destinados dar clases en los cursos del CB toda la vida, con un salario mínimo de instructor. Tampoco nos imaginábamos disfrutando de una beca en el exterior. 


De este conflicto nace la “Guerra” entre ambos bandos, quedando los contratados atrapados en el medio, observando los toros desde la barrera y sin tomar partido por ningún bando, para no comprometer su precaria estabilidad laboral. Así pues, nuestro Departamento, dividido en parcialidades políticas vivió de un ambiente caldeado por los ataques que se daban en asambleas, corrillos de pasillos y reuniones secretas que nos mantuvo en esta situación incómoda por algunos años. La diatriba de parte y parte caldeaba los ánimos.


Con la creación de la Maestría en matemáticas en 1977 se dio la posibilidad de formación a los jóvenes instructores. Después de haber el Título de Magister, pudimos ascender. De repente se abrieron las puertas del recinto sagrado de la Hermandad Pitagórica para los jóvenes rebeldes e irreverentes. Se había dado un paso decisivo en nuestra carrera al poder obtener la estabilidad laboral. La creación de la Maestría por parte de los P.F. fue  una decisión importante que dio solución a un conflicto de intereses. Parte fundamental en  la historia del Departamento.

jueves, 12 de marzo de 2015

Historia de la facultad de Ciencias (8)


La Hechicera.


La Facultad de Ciencias, y en especial el Departamento de Matemáticas, estuvieron ocupando espacios provisionales en la ciudad, hasta su mudanza definitiva  a la Hechicera. La construcción de estas edificaciones se prolongó en el tiempo por más de 10 años. Los trabajos se iniciaron en 1967 cuando se hicieron las terrazas para aplanar el terreno. El proyecto es del Arquitecto argentino Horacio Caminos, quien era profesor del MIT en aquel momento. Este profesional fue contratado por el Ministerio de Obras Públicas para realizar el proyecto y en varias ocasiones visitó nuestra ciudad. El proyecto inicial consistía en una serie de módulos iguales, que luego serían tabicados de acuerdo a las necesidades de cada Facultad. El responsable del tabicamiento en Venezuela fue el Arquitecto Iván Castellanos, profesor titular de la Facultad de Arquitectura.

La Hechicera. Francisco Rivero. 2015.



La obra se asemeja mucho a la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, diseñada por el mismo Caminos. Su estilo, al igual que la Hechicera,  es bastante moderno, con una fachada simple que deja ver toda la estructura de la obra, siguiendo las pautas del célebre Arquitecto francés le Corbusier. Este arquitecto visitó la Argentina en 1929 y allí dio a conocer su obra.

Gracias a la tenacidad del Dr. Magnífico Pedro Rincón Gutiérrez, contamos con unas buenas edificaciones, amplias, modernas y  que son orgullo para la Universidad.

Podríamos decir que la Hechicera terminó de construirse en 1980. La primera facultad en mudarse a esta nueva edificación, medio terminada, fue la Facultad de Arquitectura y el Ciclo Básico General en 1973. Ocuparon el ala sur donde funciona hoy el Departamento de Física. A la entrada del edificio había un cafetín que luego se mudó al ala de Biología. Matemáticas se muda en una de las plantas a medio terminar, con cables expuestos y escaleras sin barandas en 1976.

Estaba tabicado internamente por cristales así pues, cualquier persona se paraba a la entrada y podía mirar a todos los profesores sentados en su cubículo. El viento helado se colaba por los pasillos y escaleras. Gracias al techo del patio central que se colocó durante la gestión de la Decana Dra. Patricia Rozsenweiz en el año 2000, la Facultad de Ciencias disfruta  ahora de un clima algo más cálido y agradable.

Quejarse de las incomodidades de la  Hechicera ha sido parte de la cultura de nuestra Facultad. Un matemático cursi, emulando a Hilbert dijo “La Hechicera es como un Palacio de Cristal, y ya nadie nos podrá sacar de aquí”. Era como mi primera novia, dijo un profesor “Grande y bonita por fuera, pero fría y sin alma por dentro”.

Historia de la facultad de Ciencias ( 7)


Vida Social.


En la Mérida de entonces no había periódicos locales. El único canal de televisión que se recibía (en blanco y negro por supuesto) era Radio Caracas TV. No existía la televisión satelital, ni el cable. La diversión principal eran los cines. Se podía subir al Teleférico por 15 Bolívares.

La práctica de los deportes servía de pasatiempo saludable. Yo traje mi raqueta de tenis de Maracay. En las canchas, el entrenador Nené me enseñó el saque y a  golpear el back con bastante fuerza.  Siempre practiqué algún deporte por aquello de mens sana in corpore sano. La gente de entonces  era asidua a los torneos universitarios de basquetbol, béisbol y por supuesto futbol.

En el Departamento de Matemáticas eran frecuentes los paseos al campo algún fin de semana para compartir entre familia. Lugares predilectos eran la Mucuy, El Vallecito y el Parque Alberto Carnevalli de Mucurubá. Algunas veces la Universidad proporcionaba un autobús para el transporte para los estudiantes. Por suerte tuvimos algunos profesores de la Argentina en nuestro Departamento, que preparaban estupendos asados, como el célebre Gordo Fernández. Durante aquellas reuniones se establecieron lazos de amistad bastante duraderos y el Departamento llegó a ser como una gran familia.

Bailando. Francisco Rivero. 2015

Mérida era un paraíso para los jóvenes. Sobre todo, para los que proveníamos de otras regiones, que al llegar a esta tierra nos liberábamos de lazos y compromisos familiares y podíamos vivir con toda libertad. No había entonces más obligación hacia nuestros queridos padres, salvo obtener el ansiado título de profesional, después de cinco años de estudio. Muchos aprovechamos el tiempo por haber sido formados con valores y rectitud en  nuestros hogares. Otros pocos, resbalaron por la pendiente de la vida, se entregaron al vicio y fracasaron.

De cualquier manera, el ambiente era sano, la gente decente y prevalecían la honestidad, la justicia  y rectitud. Jamás hubo crímenes ni hechos de sangre. El peor delito era el robo de algún carterista por los alrededores del Mercado. Por lo tanto, nunca nos cansaremos de repetir ¡Qué tiempos aquellos ¡

jueves, 5 de marzo de 2015

Historia de la Facultad de Ciencias (6)



Ciclo Básico.

Estando a mitad de mis estudios en 1973, la ULA  da un cambio sorprendente. En una decisión imprevista, quizás  no muy bien planificada,  las autoridades de aquel momento para dar solución a un problema social de gran envergadura,  crean una nueva estructura académica llamada Ciclo Básico. 

 
Nueva EStructura. Francisco Rivero. 2015

Había que atender a miles de bachilleres que ingresaban a la Universidad. Pienso que la decisión del entonces Rector Vicente Casanova y del decano de Ciencias Dr. José Vicente Scorza, un hombre de  lucha social y con mucha visión de los problemas,  fue audaz y acertada. 

 Se implementa también el famoso plan de los Auxiliares Docentes, para cubrir la alta demanda de cursos del  Ciclo Básico. Mediante este plan los estudiantes de Ciencias e ingeniería con más de la mitad de las materias aprobadas, podíamos dar clases de las materias básicas Matemáticas I, II y III en el Ciclo Básico. Se toma esta decisión pues no había suficientes profesores en todo el país. Además significó un ahorro considerable de dinero para la Universidad, pues los salarios para estos cargos eran inferiores a los de un  profesor. Después del alza de los precios del petróleo en 1974 había dinero suficiente y el plan se acelera con viento en popa.
En realidad, el término de Auxiliar Docente era inapropiado. Nos han debido llamar Docentes no Graduados o tal vez los Niños Profesores. Fuimos docentes  con todos los deberes y responsabilidades del cargo. Debíamos dictar clase para secciones bastante numerosas  entre 60 y 70 alumnos.
En 1975 el Profesor José Vívenes dictó un curso de un semestre para formar auxiliares docentes. Muchos de los asistentes eran estudiantes avanzados de la carrera de ingeniería. De esta manera ingresa un segundo grupo bastante numeroso. Creo que hubo también una tercera cohorte de auxiliares, preparados por el entonces profesor Armando Rodríguez.

El Ciclo Básico fue creciendo de manera alarmante despertando la preocupación de algunos decanos y autoridades que veían como se les iba de las manos el poder político sobre los profesores. Era una estructura académica bien coordinada, pero sin poder de decisión. Llegó a tener una plantilla estable de centenares de profesores, más que cualquier facultad o núcleo. Además se atendía al 40% de los estudiantes de la ULA. El C.B. manejaba grandes presupuestos, lo cual permitió crecer a la facultad de Ciencias, ampliando su planta profesoral. Es justo decir, que de allí también salían considerables recursos para la investigación.
La avalancha de nuevos bachilleres había cesado y el problema de la carencia de profesores desapareció poco a poco. En 1982, con la eliminación del Ciclo Básico, por decisión del Consejo Universitario,  terminaba esta etapa experimental de la ULA, bastante interesante. Era Rector el Dr. José Mendoza Angulo y decano de Ciencias el Dr.Jesús Rivero. Los tiempos habían cambiado ahora y la condición de auxiliar docente se veía como algo inapropiado para un estudiante. Ya la Universidad había recuperado la normalidad y volteaba la página, dejando atrás una etapa de la cual muchos académicos se avergonzaban.
Creo que la Universidad de los Andes, en algún momento, debería hacer un reconocimiento justo a todos aquellos que sacrificando tiempo, esfuerzo y familia, contribuimos a resolver un gran problema de la educación venezolana: El Problema de masificación estudiantil. Después que cesan las llamas, la gente se olvida de los bomberos.