jueves, 25 de mayo de 2017

Pintura al gouache.


Cada paisaje, retrato o bodegón  requiere de una técnica apropiada. Para captar cierto tipo de luz, colores, efectos atmosféricos  o estado de ánimo, se impone un medio por sobre otro, para alcanzar  el éxito. El gouache es casi siempre una buena elección, que da resultados agradables. Es económico, se aplica rápido y sus colores  son bonitos. Son pinturas  de un  brillo opaco, que  al secarse, se presentan bastante luminosos. El gouache se presta bien para pintar al estilo naif, pues se pueden aplicar capas planas unas sobre otras sin ningún problema
El gouache es una técnica pictórica que consiste en diluir el color en agua sola o con diversos ingredientes, como goma, miel, etc. También es la pintura realizada con esta técnica. Esta pintura viene en tubos de distintos colores y es de una consistencia pastosa. Las ventajas del guache son varias: en primer lugar seca rápidamente, lo cual se presta para realizar bocetos de gran calidad, sus pigmentos son duraderos y no sufren cambios de color a través del tiempo. Además es un tipo de pintura cubriente lo cual permite aplicarla en capas sucesivas. Finalmente, debo decir que, como todas las pinturas que se disuelven en agua,  es inicua para la salud, pues no usa disolventes orgánicos que desprenden vapores tóxicos.
Estos trabajos en pequeño formato fueron hechos con esta técnica aplicada sobre cartulina Canson de color negro y rojo.

Francisco Rivero. Mucuruba. 2017

En primer lugar tenemos un paisaje andino, bastante soleado, de colores claros. Se trata  del pueblo de Mucurubá, con la Sierra Nevada de Mérida, hacia el oeste. Uno de mis motivos favoritos, por vivir en este pequeño poblado durante 17 años. El cuadro transmite una sensación de paz, que refleja el aire nítido, trasparente y la tranquilidad muy propia del lugar.
Esta hecho de pinceladas cortas y regulares como la trama de un tejido textil. El rojo del fondo juega un papel importante como integrador de los otros colores. Se inscribe dentro del estilo puntillista, y parece hecho por un niño.

Francisco Rivero. Bosque. 2017.


Este boceto es un bosque típico o el City Park de cualquier ciudad, con sus grandes árboles de roble de espeso ramaje, que filtran la luz de la mañana.

Francisco Rivero. Luna llena. 2017


Este paisaje, hecho a grandes trazos libres  sobre cartulina negra para lograr contraste, y dramatismo pictórico, Es un paisaje de mucho movimiento con varios planos que receden hasta la parte alta. Es una creación propia de mi mente. Es un ensueño lunar de una noche transitando los caminos   del páramo, bañados con una luz irreal. La líneas diagonales le dan gran dinamismo a la accidentada topografía de montañas, valles profundos, gargantas, lagunas  y ventisqueros por donde sopla el viento frío de la madrugada. Ciertamente,  un paisaje expresionista por la deformación de ciertos elementos naturales con la finalidad de expresar un sentimiento poético de miedo ante los misterios de la naturaleza.

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