jueves, 17 de agosto de 2017

Viaje al Atardecer IV.

IV. Cojedes  y Portuguesa.


 El bus corría como una bala al llegar a los llanos. En el norte de  Cojedes el camino  era estrecho y con algunas curvas atravesando pequeño valles trasversales y ríos que se desprenden de las estribaciones de una cordillera. Cojedes es un estado perteneciente al sistema geográfico de los llanos centrales, junto con el estado Guárico. Debe su nombre al rio del mismo nombre, que significa “donde todo se puede” en lengua caribe. Un estado casi desierto con una población de unos  escasos 94 mil habitantes sobre un territorio extenso y plano de  14.800 Km.  Posee también algunos bosques de bellos apamates cuyas flores de color morado y rosado le dan un encanto especial a sus paisajes durante los meses de noviembre a mayo. La principal actividad económica son los inmensos hatos de ganado.


Portuguesa es el estado vecino, hacia  el oeste, casi del mismo tamaño, perteneciente a los llanos occidentales, en donde se ven signos de progreso. Un estado pujante con una ciudad moderna como lo es Acarigua, su capital, la cual es sede de un equipo de béisbol profesional. En los años 50 se creó la Colonia Turen, donde una inmigración europea, principalmente de Italia  de unos 20 mil habitantes se dedicaron a la siembra de cereales en sus llanuras con modernas maquinarias. Hoy es el principal estado agrícola del país y nos abastece de maíz, arroz, sorgo y otros rubros.
¿Por qué ese nombre de Portuguesa? Entre los primeros conquistadores del lugar en siglo XVI, había algunos portugueses. Uno  de ellos trajo de su patria una mujer muy hermosa, rubia y de bellos ojos azules, cuyos encantos crearon fama por la región. La mujer se   bañaba en el rio Guanaguanare y fue arrastrada por la corriente y  se ahogó. La buscaron por toda la zona y no pudieron hallarla. De noche se escuchaba su llanto lastimoso por entre los arboles de la ribera. Los españoles empezaron a llamar aquel rio “El río de la Portuguesa” y luego, simplemente para abreviar, lo llamaron Portuguesa. Luego el estado fue bautizado con el nombre del río.
Hasta mediados del siglo XX, estos dos estados estuvieron bastante aislados del país.  Por falta de comunicaciones. La gente viajaba a caballo o  en carretas de bueyes. Cuando el General Gomez inauguro la Trasandina en 1925, que unía Caracas con el Occidente, por el norte del país, le hicieron creer sus asesores que también habían hecho una carretera comunicando al Llano. Lo llevaron en carro hasta un puente a la entrada de Cojedes y le dijeron
-          Mi general, desde aquí hasta su hacienda La Mulera en Táchira toda esta carretera está igual de linda. Como esta Ud.  algo viejo no vale la pena que haga el viaje, se va a cansar.
El Tirano se creyó el cuento hasta su muerte en el año 36.
La carretera del Llano se construyó en los años 40 en pleno auge petrolero, cuando los carros empezaron a circular por todas partes. Se hicieron los puentes de hierro y el pavimento de cemento. Con el tiempo se fueron haciendo grietas por el calor y el roce de los cauchos de los grandes camiones. Las gritas y huecos empezaron a taparlas con asfalto que era más suave. Entonces la carretera se volvió negra y brillante.

Atravesamos Cojedes y portuguesa por el norte. Un camino bastante recto que estaba en muy buen estado, aunque en algunos puentes angostos, había que aminorar la marcha pues  no podían pasar dos autobuses al mismo tiempo. A veces se producían choques fatales a la entrada de  ellos por  descuido de los choferes o exceso de velocidad. Se quedaban dormidos y no frenaban a tiempo. Vimos un amasijo de hierros retorcidos en el fondo de una hondonada  de lo que fue una gandola de carga. 
El bus se detenía en estos puentes peligrosos que se elevaban sobre los barrancos. Las copas de los arboles apenas dejaban ver estos ríos que bajaban de la montaña, atravesado la sabana para luego  desembocar en el Apure. Al fondo se divisaban las estribaciones del asierra de Lara, una serie de montañas o filas que se desprendían en ramales de alturas sobre los 2000 metros. En Portuguesa las llaman galeras.
De repente un frenazo produciendo  un largo chirrido en las ruedas y el bus  se detiene. Se bajaron los dos choferes.
-Que pasó- preguntamos algunos.
El chofer entra a la cabina de los pasajeros y nos anuncia que hay un par de burros  en la vía. No quieren moverse.
-¿Burros atravesados en el camino?
-Por favor. Díganle a esos burros que dejen pasar  a las  personas inteligentes.
-Jajaja!


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