sábado, 19 de agosto de 2017

Viaje al Atardecer VII

VII. Aquellos choferes.


Los dos choferes sentados en la cabina conversaban. Revisaban también las luces de emergencia, el marcador de temperatura y el nivel del aceite y la gasolina. Colgados del espejo
los primeros zapaticos del niño con que aprendió a caminar, se balanceaban con la vibración.  La figurita de José Gregorio Hernández, la manito negra de azabache y otros amuletos contra el maldeojo adornaban también el tablero.
Después de una hora de parada en Ospino. Una espera prolongada que nos pareciera un siglo, estábamos a punto de partir de nuevo.
Digo esto, porque a través  una puertecita cubierta por una cortina roja, salieron los dos choferes del Restaurante. Venían  sobándose la panza, con expresión  risueña y   de satisfacción. Vestían el uniforme de la Línea Expresos Alianza,  de pantalón azul marino de casimir, camisa blanca mangas largas y corbata negra. Por los  rasgos andinos y el acento tan pesado al hablar, notaba uno que casi todos ellos provenían del Táchira.




-          Ala, Estaban buenos esos espaguetis- Decía uno.
-          Se nota que cambiaron de cocinera-
Hacían comentarios triviales sobre la comida, que generalmente era proporcionada sin costo alguno por el dueño del restaurante, en agradecimiento. Era una práctica común entre los choferes  establecer acuerdos con el dueño de un restaurant para aumentar sus ganancias llevándoles a  los viajeros. A cambio, se les daba la comida y la bebida gratis. Este ahorro en sus gastos además incluía una caja de cigarrillos  como una cortesía de la casa.

Los choferes mantuvieron una corta reunión con otros colegas hablando de las peripecias del camino, el estado de las unidades  y las ganancias en el trabajo. Algunos aprendieron a manejar en la línea de Aerobuses, la más moderna del país que operaba durante la dictadura de Pérez Jiménez.
-Ala, Obduluio las paso negras con el 320. Se le accidentó cerca de Pedraza en la vía a San Cristóbal. Pasó toda la noche tratando de reparar el cardan. No consiguieron a la cruceta sino cuatro horas más tarde en la madrugada.
-La compañía no le da el mantenimiento a estos buses. Le sacan el jugo hasta que revienten. Luego, cuando son unas chatarras y no le pueden sacar más dinero, las venden para el transporte de los pequeños pueblos.
- Parece que a los dueños no les importa la seguridad de los pasajeros.
-Es una lástima. Son Mercedes Benz de muy buena calidad. Pueden durar muchos años. Ahora están trayendo unos buses de Brasil, pero de baja calidad. Se dañan mucho.
Los dos choferes sentados ya en la cabina conversaban sobre sus familias. El más joven apostaba  a los caballos en el juego del 5 y 6. Le mostró la Gaceta Hípica a su amigo, con unos datos que le habían pasado desde el Hipódromo.  Hoy era domingo y ayer en la tarde había sellado un cuadro, como todas las semanas. Quería ganar un premio para terminar de construir su casa en Palmira.
Tocaron la corneta bastante fuerte y luego gritaban a todo gañote
- Pasajeros abordar la unidad!



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