sábado, 19 de agosto de 2017

Viaje al Atardecer VIII.

VIII. Bienvenidos a Barinas


Nunca cuentes a nadie tus buenos recuerdos, porque entonces podrás perderlos.E. Hemingway.

El Estado Barinas era mucho más grande después de la Independencia de Venezuela. Barinas era la antigua Provincia de Barinas de la época colonial. Su mapa, mejor formado entonces, Era un enorme triángulo cuya base era toda la margen izquierda del Apure, por el sur, la cordillera central por el norte y un vértice agudo que encajaba en los andes trujillanos por los lados de Boconó. Con las Guerras Federales, los caprichos de los dictadores y los Congresos Constituyentes empezó a cambiar el mapa, pues le arrancaron unos territorios en la parte oriental. En 1851 estos territorios se separaron y crearon los estados Cojedes y Portuguesa. Recuerdo que para nosotros en quinto grado de primaria el mapa de Barinas era un dolor de cabeza. Sin duda alguna, el más  difícil de dibujar.
Avanzábamos por la carretera de los Llanos hacia  Los Andes. Gandolas largas y anchas avanzaban también llevando caña de azúcar para los centrales. Otras llevaban algodón en grandes bultos. El maíz  y otros granos pasaban en grandes containers cerrados. Camiones de ganado. Todo se movía por la carretera un ritmo incesante. El país producía. En aquella noche vi también una caravana de 50 carros nuevos que venían de una planta ensambladora de Valencia.



Converse  durante un rato con mi vecino. Al comienzo hablamos  sobre las cosas más normales e intrascendentes que se cuentan los viajeros: de dónde vienes, que haces, cómo te llamas.  Luego la conversación tomo un giro más serio al hablar sobre  los riesgos en el camino. Era un ingeniero civil que  trabajaba en Caracas. Volvía  a los Andes a visitar a sus familiares. El hombre parecía serio y preocupado por el destino del país. Sin embargo era un futurista decidido, y con una visión optimista que yo compartía, pensaba que estábamos viviendo la mejor de todas las épocas. Por tal motivo lanzó una frase bien pensada en grandes letras mayúsculas pronunciando cada palabra con cuidado.
-          Es- dijo-   El comienzo de una nueva etapa de paz y progreso para la humanidad.
Después de aquella frase rimbombante que nos aplastó a todos, guardamos un largo silencio de aprobación. El hombre hecho la cabeza hacia atrás, sacó el pecho se tocó el cuello de la camisa con ambas manos y sonrió muy satisfecho.
-Además somos un país de gente joven. Somos en total 10 millones de habitantes y seis millones por debajo de los 19 años- agregué yo.
-Exacto-
Pasamos por Boconoito y luego un gran puente de hierro construido sólidamente en los años 40. Cruzamos  el río Boconó y entramos en el Estado Barinas.
En  Puente Páez había una alcabala militar y un camino de tierra que desprendiéndose de la vía principal se internaba en la oscuridad. Hombres con rostro color de tierra en uniformes verde oliva. Botas negras y negros fusiles nos miraban. En letras blancas pequeñas un rotulo que decía Sabaneta…
Mientras tanto el autobús avanza hacia el oeste silbando por la carretera. Un niño comenzó a llorar. Su llanto lastimero duró unos minutos. Sus gemidos se fueron apagando poco a poco.
-¿Que tiene?- Le pregunte a la madre.
- No sé- Me contestó.



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