miércoles, 5 de agosto de 2015

Las Costureras ( I)



LA COSTURERA ( Recuerdos de Margarita Rivero)


Hoy, las manos de mi madre ya no vuelan como mariposas construyendo piezas que harán realidad el sueño ajeno, pero seguramente su imaginación se anima con el sutil recuerdo del roce de sedas y encajes y vuelve a conjurar la magia de crear, más que vestidos, sueños, ilusiones y fantasías que en su mente coserá.    


 
Después de unos cuantos meses he vuelto a coser. Un compromiso familiar me obliga a poner en práctica mis buenas artes en el manejo de agujas y tijeras y a sentarme de nuevo ante  mi consecuente y ya algo desgastada máquina de coser. Lo hago con placer, con el placer interno que produce someterse a un ritual practicado a lo largo de la vida. El tiempo lluvioso y el aislamiento producido por un malestar pasajero, contribuyen a despertar cierta nostalgia que me induce a dejarme llevar por los caminos intrincados de recuerdos, de hechos y añoranzas, que al ritmo de un continuo coser han ido agregando alforzas, encajes y botones, a este traje inacabado que llevo por la vida, siempre en fase de ajustes, de adaptaciones al tiempo, de incorporación de nuevos aires o de radicales cortes y nuevos comienzos.

Francisco Rivero. Costurera 1. Tecnica mixta. 2015.



Coser ha sido una constante en mi vida. Creo que desde antes de mi vida, porque seguramente mi madre cosía mientras yo aún estaba por nacer. Se trajo consigo este arte cuando abandonó su patria de la mano de mi padre con sus diecinueve años y conmigo entre sus brazos.  Y lo practicó incansablemente a lo largo de su vida. Con amor, con verdadera pasión, con absoluta dedicación.



Francisco Rivero. Costurera 3. Creyon de cuaraela. 2015.
    
Francisco Rivero Costurera2. Digital con Paint.

domingo, 2 de noviembre de 2014

San Antonio Abad protector de los animales.




Por ahí va caminando por el desierto, un hombre solitario,  rodeado de vacas, caballos, ovejas, cerdos, gallos y gallinas. Un  hombre viejo que se apoya en un bastón, vestido con una humilde túnica marrón y calzado con  sandalias de cuero desgastadas de tanto uso. Pasó ochenta años en la soledad llevando una vida de ermitaño, este Santo que hoy presento en este oleo de tamaño 100x 80 cm. Según la leyenda Antonio Abad, nacido en Egipto cerca del año 330 D.C. fue tentado por el demonio en varias ocasiones.  Quizás lo salvó su humildad y su sencillez de verdadero cristiano.
No se confunda este santo con el otro San Antonio, que es el de Padua, Santo de Portugal, a quienes las muchachas solteras solicitan sus favores e invocan en sus rezos para conseguir un novio.  También San Antonio ayuda a recuperar objetos extraviados.  Sin  embargo en la población de Mérida, cuando algún objeto perdido en la casa,  lo buscamos como loco y no lo conseguimos, invocamos a el alma de Gregorio Rivera.
Francisco Rivero. san Antonio Abad, 2014.

San Antonio de Padua vivió en el año 1200 y conoció a San Francisco de Asís. Quizás por esto es más venerado en tierras americanas, siendo el santo Patrono de muchos pueblos, además de ser un poco más moderno, pues cuando hay Santos nuevos, los viejos no hacen milagros, como dice un viejo adagio. DE cualquier manera, es bueno conocer la vida de tantos Santos y Mártires de la iglesia, que vivieron en mucha humildad como Jesucristo y sintieron en su corazón el llamado de Dios.
Este cuadro lo pinté por un encargo de mi hermana menor María de los Ángeles Rivero Mendoza. Ella tiene un proyecto de una fundación para proteger a los animales abandonados, sobre todos los perros de la calle. Según me dicen, San Antonio Abad es también el Santo Patrono de los Veterinarios.
En la toponimia de los pueblos de Venezuela se encuentra este nombre de Antonio. Así pues tenemos a
San Antonio del Táchira, San Antonio de Tabay (Mérida) y San Antonio de los Altos (Miranda).  Seguro estoy de que hay más bellos pueblos que llevan el nombre de San Antonio en Venezuela, pero,  o bien  no me recuerdo o los desconozco. Me entero, gracias al Internet que en poblaciones del estado Lara como El Tocuyo, Curarigua, Sanare, Barquisimeto, Carora, y Quibor, así como también en los estados Portuguesa, Yaracuy y Falcón se celebran fiesta en honor a este Santo.
Escudriñando un poco más en el libro de Francisco Martínez “Diccionario Geográfico del Estado Mérida” (1959), descubro que hay 17 caseríos diseminados en la geografía de nuestro Estado que llevan este nombre.  Ninguno de ellos pasaba  de los 150 habitantes. Quizás por esos pueblitos de gente humilde se pasea San Antonio Abad y nadie se da cuenta.


Para mí,  la imagen de  San Antonio Abad   se representa en aquel borrachito que anda para arriba y para abajo por esas calles de Dios con una botella de miche claro, canelita o cualquier aguardiente barato. Aquel que los niños insultan al pasar con groserías y le tiran piedras. El pobre hombre abandonado por todos, que se cubre su cuerpo con trapos en las madrugadas frías y que al verlo bajar  por la cuesta  de Zumba de los barios más humildes de la ribera del Albarregas  exclaman las viejas del vecindario:
-Allá va Toñito con su manada de perros realengos.