sábado, 12 de diciembre de 2020

El puerto de la Guaira.

El Puerto de La Guaira.

Sumamente difícil conseguir en Venezuela materiales para las artes plásticas. Con la crisis económica han desaparecido los proveedores y algunos pequeños comerciantes hacen esfuerzos para traer cosas desde Colombia o bien comprando por Amazon. 
 Mi hija me hizo un encargo de pintar una acuarela sobre un puerto venezolano. Mis materiales ya se han agotado. No pude conseguir los colores de la acuarela aquí en Mérida, ni tampoco el papel. Así pues tomé la decisión más fácil y práctica: me decidí por la técnica acrílica. Pinté el puerto de la Guaira con su nuevo terminal de carga para grandes contenedores, construido en el año 2014 por la empresa portuguesa Texeira.

Este puerto tiene una historia interesante. Recién fundada La La Guaira, es tomada por piratas neerlandeses. Diego de Osorio, se retira a Caracas en busca de refuerzos y antes de volver, el cacique Guaicamacuto ataca por sorpresa a los piratas ingleses comandados por Amyas Preston, de la flota de Sir Walter Raleigh. Aunque Preston dejó a un lado La Guaira y llegó a Caracas por un sendero indígena que comenzaba en Macuto, los españoles decidieron fortificar el puerto, mejorar y controlar un solo camino y por consiguiente eliminar las picas secundarias.
En época colonial La Guaira se convirtió en un punto importante para el comercio con las Antillas y Europa. Desde 1730 opera la Real Compañía Guipuzcoana constituida en virtud de una Real cédula del rey Felipe V para controlar el contrabando de los neerlandeses y consolidar el monopolio comercial en particular de rubros agrarios como el cacao, el tabaco, el algodón y el índigo

El mar Caribe. 

 El mar con sus distintos tonos de azules marca la clave cromáica de este cuadro. El Caribe es de muchos colores. Azul profundo cuando lo tenemos cerca, luego en los planos medios,  se agita el agua y es de un verde esmeralda. En la lejanía cerca del horizonte, el mar se vuelve de un tono azulado claro cercano al violeta.

En los atardeceres el mar cambia de color con los últimos rayos del sol.

Atardecer. Francisco Rivero.t
Atardecer. Francisco Rivero.


Recuerdos familiares. 


 El puerto de La Guiara es la entrada y salida marítima de los venezolanos y los que llegaron de otras tierras hace mucho, como mi familia en los años 40. Mis padres vivieron primero en Caracas, pero al año siguiente se mudaron a Maiquetía. En aquella época, Maiquetía era un pequeño pueblo a donde iban los caraqueños a tomar baños de mar. Muchos pintores fueron a esos lugares en busca de inspiración, cómo el famoso Armando Reverón. Mis padres lo conocieron y visitaron su cueva donde tenía el estudio.
Aquí nació mi hermana Carmen en 1946. Así pues la Guaira trae recuerdos familiares.



El nuevo terminal. 


 El Presidente de Venezuela, inauguró el 28 de abril de 2017 la Terminal Especializado en Contenedores (TEC) en el Puerto de la Guaira, en el estado Vargas, lo que permitirá el arribo de embarcaciones con esloras de hasta 335 metros, vale decir de una capacidad de carga de entre 4.000 y 8.000 contenedores.

El Gobierno de Venezuela, estima que la obra reducirá en más del 250% los tiempos de operaciones en el puerto y modernizarán todo el procedimiento de carga y descarga.

La modernización de este puerto, contó con una inversión de US$398 millones, fondos que provinieron del fondo China-Venezuela y del fondo Energético Pdvsa, formando parte de un convenio comercial entre Venezuela y la empresa de Portugal, Texeira Duarte.

La TEC, cuenta con seis grúas STS, que permitirá la atención de barcos Post Panamax. Esta maquinaria garantiza la reducción en el tiempo de desembarque de los contenedores.

Las grúas, provienen de China y agilizarán la atención de las embarcaciones de manera simultánea. La acometida de este proyecto generó cerca de 1.400 empleos entre directos e indirectos.

El Puerto d ela Guaira, Oleo Francisco Rivero, venezuela 2020.
El Puerto de la Guaira. Francisco Rivero. 2020.

jueves, 16 de abril de 2020

Tovar, Tabay, Torondoy, Timotes y Tucaní: Pueblos con tes.


Tovar, Tabay, Torondoy, Timotes y Tucacní


Son todos ellos pueblos del Estado Mérida, cuyos nombres comienzan con la letra T. Ello son, pues los cinco  Pueblos con  tes. Son cinco pueblos repartidos por la geografía merideña


Es increíble el desconocimiento de nuestra geografía regional del Estado Mérida, por parte de los estudiantes y aun de las mismas maestras.

Tovar, Pastel. Francisco Rivero  , Mérida, Venezuela
Francisco Rivero. Calle de Tovar. 1990.

En varios de los talleres que dimos por todo el estado siempre poníamos a la gente a pensar con la siguiente pregunta o acertijo: Diga cuáles son los pueblos de Mérida que comienzan por la letra  T.  Muchos jóvenes se quedaban pensando y no acertaban  dar la respuesta completa. Creo que los que fracasaban no lo hacían por falta de agilidad mental, sino más bien por no ejercitar la memoria y desconocer la geografía regional.


En estos largos de días de encerramiento por la Pandemia, y para no aburrirme en casa, me puse a componer una décima relacionada con  estos cinco pueblos. Como los conozco bien a todos no me faltó inspiración para esta tarea tan poética.

Los pueblos con T.

En una tarde feliz
Viniendo de Torondoy
Un día tal como hoy
Vi una negra en Tucaní
Y mi celular le dí
En Tovar la vi bailar
Y nunca podré olvidar
Aquellos pechos grandotes
Que de Tabay  a Timotes
Hacían la tierra vibrar.

Tucani sabor a  Cacao.

 En el pueblo de  Tucaní, Estado Mérida,se produce el mejor Cacao del mundo. Su iglesia tiene una torre bastante delgada y esbelta que sobresale en el horizonte desde la distancia.
Por la vía Panamericana entre El Vigia y Caja Seca encontramos a Tucaní en la llanura del Lago y con un verde fondo de montañas.
 Pinté este cuadro al óleo en colores bastante cálidos cómo es la temperatura de este querido pueblo. ES un formato vertical, que uso poco, pero se adapta bien al tema.





Tucaní, el pueblo del cacao.Francisco Rivero.
Tucaní. Francisco Rivero.

Tabay es un balcón a la montaña.



Tabay es un pueblo del  estado Mérida, rodeado de elevadas  montañas. Me gusta su plaza Bolívar, siempre animada de parroquianos que vana conversar en aquel lugar. De mi libro Visitando Mérida, transcribo esta líneas 

Tabay es el primer pueblo del páramo para los viajeros de la carretera Transandina. Esta vía atraviesa el poblado de este a oeste, entrando por la parte baja y convirtiéndose luego en una calle angosta que pasa por el lado de la Plaza Bolívar. El pueblo consiste de dos calles principales longitudinales que son atravesadas por algunas transversales muy cortas. Algunas casas viejas de tejados enmohecidos, con aleros y ventanas de balaustre de madera conservan el sabor de los tiempos coloniales, pero también proliferan muchas construcciones de bloque y cemento, que rompen la armonía del contorno.

Su plaza, sembrada de enormes casuarinas, de cuyas ramas cuelgan las barbas de palo, transmite una sensación de sosiego que nos invita a descansar. La plaza es el lugar de reunión de los parroquianos en sus bancas la gente conversa despreocupadamente. En los alrededores vemos una posada, la Alcaldía y muchos comercios de venta de víveres.

La iglesia se oculta entre el ramaje oscuro de los árboles y apenas podemos divisar una pequeña parte de su encanto. Es un templo muy bonito, tanto en su exterior como en el interior, dedicado a San Antonio. Posee un atrio algo elevado, protegido por balaustres. Dos torres cuadradas decoradas con molduras y rematadas en cúpulas se elevan graciosamente por encima del conjunto. Su fachada de líneas sencillas posee pilastras de fuste estriado, que dividen los tres arcos de medio punto, donde se insertan las puertas de madera que dan acceso a las naves. La fachada contiene un nicho en la parte alta donde se aloja una imagen de San Antonio y remata en un frontis de líneas curvilíneas. El templo original fue completamente destruido por el terremoto de 1894 e inmediatamente se comenzaron los trabajos de reconstrucción que culminaron en 1907.

Los alrededores de Tabay son lugares de rigor que debe recorrer el visitante para compenetrarse con su naturaleza pródiga en paisajes naturales de gran belleza. Hacia la parte baja del pueblo se puede cruzar el río Chama por un puente angosto y visitar los alrededores de las aldeas de La Mucunután, La Mucuy Baja y El Arenal.

Tabay rodeado de montañas. Francisco Rivero.
Tabay. Francisco Rivero.

Timotes  pueblo de hortalizas.

En timotes se cultivan hortalizas para toda Venezuela. Sus suelos son bastante fértiles. Su iglesia posee una alta torre. De mi libro "Visitando Mérida " Transcribo:

Timotes a torre elevada de una iglesia, que se divisa desde lejos, por sus nítidos perfiles, nos anuncia el próximo pueblo en nuestro recorrido por el valle del Motatán. Un pueblo alejado de la capital, ubicado en el extremo norte del mapa, muy cercano al límite de Mérida con el estado Trujillo. Los altos páramos que le rodean atestiguan su pertenencia a la región mítica de los Timotes. Es Timotes, que nos sorprende con su fresca presencia de sustancia vegetal, en donde convergen los aromas del cilantro y el cebollín, de sus huertas bien regadas. Pueblo aferrado por sus raíces históricas, culturales y geográficas a Mérida. Fue lugar de asiento de los Timotes: los primeros pobladores de los Andes Venezolanos. Desde los tiempos primigenios en que se cultivaban las laderas de los cerros con la técnica de las terrazas, ha sido cuna de hombres trabajadores de acendrada vocación agrícola.

Timotes. Francisco Rivero.
Timotes. Francisco Rivero.



Torondoy el pueblo de las Alondras.


Torondoy es un pueblo de Mérida, bastante  alejado de la capital del Estado. Se ubica sobre la sierra de la Culata en la vertiente norte del lago de Maracaibo. De clima dulce y agradable, bueno para pernoctar. 
De mi libro Visitando Mérida, Trasncribo:

Torondoy indo pueblo de montaña, encumbrado en una vertiente del río Torondoy, a 1.107 metros sobre el nivel del mar. El trayecto a este pequeño pueblo ofrece vistas espectaculares de la cordillera y la llanura del lago de Maracaibo. La carretera pavimentada, parte de la Panamericana, a la altura de Nueva Bolivia y asciende serpenteando entre bosques nublados donde se destacan los troncos blancos y estilizados de los cedros. También se observan otras especies de gran tamaño, como los bucares, ceibos, guayacanes e higuerones. En un recorrido hasta el pueblo de unos 22 kilómetros surgen por todos lados escenas rurales del pasado con las mulas cargadas de café y cambures, las pequeñas casas entre los sembradíos con sus patios para el secado y las tímidas aldeas escondidas entre la bruma. Abajo el río Torondoy brama furioso en su cauce profundo y los precipicios de cientos de metros atraen nuestra mirada con una mezcla de temor y respeto.

La naturaleza ubérrima de ésta región de transición entre la llanura y la serranía, se ha conservado casi virgen, pues ha sido muy poco intervenida por el hombre. La abundancia de especies, tanto animales como vegetales llamó poderosamente la atención del botánico, pintor y escritor alemán Antón Goering, en su visita a Torondoy cerca de 1870.
El pueblo consiste en unas cincuenta casas que se alinean a lo largo de la calle principal que corre de un extremo a otro, la plaza y algunas bocacalles muy empinadas que bajan del cerro, formando todo ello un conjunto bastante armónico, digno de una postal. Algunas casas coloniales de altillo, con balcones de madera sobresalen por la altura de sus muros. El pueblo fue objeto de una restauración en 1993, durante la gestión del gobernador Jesús Rondón Nucete: se adoquinaron las calles, se refaccionaron las paredes que amenazaban con caerse y, lo más importante, se sustituyeron los horribles techos zinc oxidado por tejas. Esto por supuesto, refrescó la apariencia del poblado.
La casa mas hermosa de todas, es la Casa de la Cultura Don Antonio María Quintero de estilo señorial a dos pisos con balcones y patio interior rodeado de galerías. Llama la atención el teselado del piso con panelas de terracota y azulejos, así como también las oscuras maderas de los balcones y pisos superiores.



Torondoy. Francisco Rivero.
Torondoy. Francisco Rivero. 



domingo, 5 de enero de 2020

La pintura al óleo de paisajes del Táchira.


Los paisajes del Táchira en la pintura.




San Cristóbal:

San Cristóbal. Francisco rivero.
San Cristóbal. Francisco Rivero. 1999.



La grita.

La Grita. Francisco Rivero.
La Grita. Francisco Rivero.

La tranquilidad de Seboruco. 





Los bellos paisajes de Capacho.

Capacho. Francisco Rivero. 1995 Oleo sobre tela
Capacho. Francisco Rivero. 1995.





San Pedro del Río.

Nadie puede negar que San Pedro del río es el pueblo más turístico del Táchira. Quise hacer una pintura típica de los Andes y me inspiré en sus calles y montañas. . Con sus calles empedradas, su gente amable, sus casas limpias de blancos  muros de cal rematados en zócalos de vivos colores y ventanales coloniales bien acicalados, el pueblo atrae la mirada del visitante. En San Pedro del Río el  cielo siempre es de un azul cobalto profundo y muy limpio de nubes, como en el verano. Su clima algo cálido y su verde vegetación crean un contraste maravilloso.  

San Pedro del Río, EStado Táchira. Oleo de Francisco Rivero. 2020.
Francisco Rivero. San Pedro del Río.

Estuve por aquellas tierras  varias veces y saqué unas cuantas fotos, que hoy al verlas de nuevo, me inspiraron a pintar este cuadro al óleo de 50 x 60 cm. Una pintura al oleo d  los Andes que a la gente le ha gustado. Fue un chispazo de inspiración repentina. Con esto doy inicio al nuevo año 2020, que espero sea fructífero y las musas del Parnaso no se olviden de mí.