domingo, 13 de enero de 2013

El Cubismo en el paisaje.




Sigo pintando por esas calles de Ejido. Esta vez menos naturalista y más estilizado. Tomando ideas de los grandes maestros.

Francisco Rivero. Colores del barrio. 2013.



Fue el genio de Paul Cézanne (1839- 1906) el primer pintor en darse cuenta de las formas geométricas que subyacen en el paisaje.  Con él se inicia el camino hacia el arte moderno, liberando a la pintura de su carácter de objeto narrativo, para convertirse en juego bidimensional con sus propias reglas impuestas por el pintor. Hay que buscar siempre la geometría del paisaje y expresarla, como lo hacen los matemáticos,  en proposiciones euclideanas de triángulos, líneas, polígonos, círculos  y puntos de corte. Un arte sustentado en planteamientos rigurosos siempre tendrá una composición, un equilibrio y un dibujo bastante sólido, capaz de expresar su verdad ante los ojos de los demás. Esto en cuanto a la forma como expresión de la racionalidad.
Francisco Rivero. Barrio Monocromático. 2013.

En relación al color, caemos en el plano de las sensaciones, la sicología, y  la emoción, que son los aspectos irracionales del arte. El color atrae y cautiva al inconsciente. Van Gohg, Gaugin, Derain. Matisse y Delauny fueron los grandes maestros de la explosión del color. El amarillo expresa alegría, calor, proximidad, deseos de comer…. Pero todo esto cansa después de un tiempo si no se equilibra con algunos tonos más fríos como los azules y violetas. 
Francisco Rivero. Calle Principal. 2013.

Forma y color son los dos polos opuestos del arte, como el yin y el yang,  o la luz y las tinieblas en el momento de la creación. Es la dialéctica del arte, la fuerza que mueve todos los elementos del cuadro.

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