sábado, 23 de noviembre de 2024

Pintando a Santa Cruz de Mora.

 

He pasado muchas veces por Santa Cruz de Mora, un lindo pueblito del valle del Mocoties. Esta vez viaje con la imaginación pintado su hermosa iglesia, la cual se destaca sobre un fondo de verde vegetación. Es el verde esmeralda tan típico de estos lugares que brilla por todas partes. Es una tonalidad profunda con degradaciones muy tenues  hacia el azul cobalto que refresca la vista.  Y es que allí llueve bastante y los cerros siempre están cubiertos de arboles y pastos de muy verde follaje. 

Hoy vuelvo a pasar por el mismo camino armado de mis recuerdos, sueños y visiones del pasado que se aglomeran en mi mente, para conformar un cuadro que pueda expresar todo eso. Un pequeño cuadro que sea reflejo de la tranquilidad y paz que encontramos en estos pequeños pueblos.

 

Santa CRuz de Mora. Francisco Rivero. 2024.

 

Santa Cruz de Mora.

 

Simpático pueblo andino situado al oeste del estado Mérida, en la parte baja del valle del Mocotíes, a 622 metros de altitud y con una temperatura promedio de 23 ° C. El poblado se encarama entre las estribaciones de la montaña, y desciende con algo de pendiente hasta la margen izquierda del río Mocotíes y la quebrada Mejías que proviene del Páramo de San Isidro Alto, en la Cordillera sur occidental.

 El pueblo, de topografía bastante irregular que sigue la inclinación natural del cono de deyección donde se asienta, consta de 2 calles largas que corren paralelamente al Mocotíes, en sentido este-oeste, cruzadas por algunas transversales cortas, que bajan hacia el río. Por la parte baja se construyó una avenida desde la cual se divisa su espigada iglesia y alguna de las casas, que dejó al poblado a un lado.

Para entrar a Santa Cruz hay que desviarse de esta avenida a mano derecha. Esta calle por donde entramos la dejamos para tomar la de más arriba que nos conduce hacia la Iglesia y la Plaza Bolívar.

La hermosa iglesia de estilo tradicional pintada de color crema con molduras y decoraciones en terracota, posee una fachada con pilastras y columnas de capiteles que sostienen un friso bastante decorado. Es una iglesia de tres naves bastante altas con techo a dos aguas y contrafuertes que sostienen la espaciosa nave central. En su interior podemos apreciar los hermosos vitrales por donde se filtra la luz. Destaca su majestuosa y esbelta torre con 4 relojes y campanarios rematada en una cúpula con ba se octagonal. La torre se divisa desde varios kilómetros y es sin duda alguna el emblema de los pobladores santacrucences.

 Fuente: http://www.webdelprofesor.ula.ve/ciencias/lico/Visitanmerida/Santa_cruz.pdf

 

Pintar para despejar la mente.

 Pintar es una manera de proyectar mis energías creadoras empleando formas texturas y colores en  un lienzo de  dos dimensiones. Es un lienzo de 50x 60 cm, pintado al oleo. El efecto general del cuadro es de sencillez y relajación.  Pinto estas cosas con la intención de  despejar la mente en aquellos pocos momentos de tranquilidad, serenidad y paz espiritual en que uno se conecta con el alma del paisaje.,  y a la vez expresar mis sentimientos de amor y afecto hacia estas tierras.

 

La IA dice lo siguiente al respecto:

Sí, la pintura puede ser

  •  Una terapia psicológica y una forma de arteterapia que ayuda a expresar emociones, aliviar el estrés y mejorar la salud mental:
  • Expresar emociones
  • La pintura permite comunicar sentimientos que a veces son difíciles de poner en palabras.
  • Aliviar el estrés
  • Pintar calma el cerebro y ayuda a relajar el cuerpo.
  • Mejorar la salud mental
  • El arteterapia puede ayudar a los pacientes a lidiar con sus síntomas y adaptarse a experiencias traumáticas.
  • Estimular el cerebro
  • Pintar estimula ambos hemisferios del cerebro, lo que puede ayudar a evitar enfermedades como el Alzheimer.
  • La arteterapia es una psicoterapia que utiliza la creación artística para promover el bienestar, el autoconocimiento, la conexión y expresión emocional. Las sesiones de arteterapia consisten en practicar actividades artísticas y manualidades.

Si quieres probar la pintura como terapia, puedes:

  • Elegir un espacio cómodo y libre de interrupciones.
  • Comenzar con materiales básicos, como pinceles, pinturas acrílicas y un lienzo o papel.
  • Experimentar con colores y texturas.
  • Participar en clases o talleres.
  • Practicar de forma regular.
  • Disfrutar del proceso. 

domingo, 17 de noviembre de 2024

Mesa Bolivar se esconde entre montañas


Un lindo pueblito. 

 Mesa Bolívar esa Bolívar se esconde entre fértiles montañas de ensueño, que son parte de su esencia de pequeño y acogedor pueblo cafetalero de los Andes Venezolanos. Pequeña población del estado Mérida, situada sobre una meseta bastante alta, a 1095 metros sobre el nivel del mar. De clima fresco y agradable, con temperatura promedio de 200 C, es un pueblo apacible en donde conviven sus 4.015 habitantes, en medio de una naturaleza pródiga, circundada por mágicas montañas, matizadas de pinceladas azules y violetas, que nos hacen sentir en la cima de un mundo escondido. Un mundo que discurre al margen de las preocupaciones, donde el tiempo transcurre lentamente al paso de las cosechas de café. M Para ir al lugar desde Mérida, se toma la vía Transandina que conduce hacia Tovar. Al llegar a la alcabala de La Victoria, se toma la vía de la derecha. Continuando por unos 5 kilómetros, al llegar al punto mas alto del camino. Allí aparece una desviación a mano izquierda, que nos lleva directamente al pueblo, por entre curvas sinuosas de pendiente algo regular. El trayecto desde Mérida es de 66 Km. Y se hace en unos 50 minutos de recorrido.


Retomando los pinceles. 

Mesa Bolívar. Francisco Rivero. 2024.

Hace dos años que no he visitado a Mesa Bolívar. Para recordarlo, pinte este cuadro al óleo de 50x60 cm. Me gusta mucho la montaña de fondo y el trazado de las calles que sirven para reforzar la composicion. No se utilizó un drone. Es una vista muy natural  desde la parte alta del pueblo, al atardecer. despues de una llovizna. 

En la Ruta del café. 


A la entrada del pueblo hay una casona de hacienda muy grande, con patios y corredores, en donde se seca y almacena el café que se cultiva en las pendientes de los valles. Mesa Bolívar es un importante centro cafetalero de la región del Mocotíes y su producción se exporta hacia los mercados del país y del exterior. El pueblo tiene algunas casas coloniales de paredes de tapia y viejos tejados. Vemos que algunas están bien conservadas, mostrando sus ventanas de balaustre de madera oscura y recias puertas, que conducen a zaguanes y patios interiores llenos de frescura y verdor. Lamentablemente, las casas refaccionadas de platabanda, los techos de zinc y algunas edificaciones modernas desentonan con el resto de las casas.
Fuente: http://www.webdelprofesor.ula.ve/ciencias/lico/Visitanmerida/Mesa_bolivar.pdf


lunes, 21 de octubre de 2024

 

El Jardín de Monet en Giverny. La etapa tardía.

 

Esta vez presento tres copias de Monet correspondientes a la última etapa del pintor, cuando se instala en su jardín de Giverny a pintar la naturaleza. Son grandes lienzos bastante coloridos con grandes pinceladas en donde plasmaba de las flores, el agua, los sauces y otras cosas.

 

 

El arco de flores, Giverny, 1913.
Les Arceaux fleuris, Giverny.
Oleo sobre lienzo , 81 x 92 cm.
Phoenix Art Museum.

Anteriormente publique tres entradas sobre Monet.

La primera de ellas va desde 1872 hasta 1880. https://elcolordelosandes.blogspot.com/2022/06/claudio-monet-padre-del-impresionismo.html

 

La segunda corresponde a los años comprendidos entre 1880 y 1885.

https://elcolordelosandes.blogspot.com/2022/06/maestro-del-impresionismo.html

 

La tercera etapa corresponde a los cuadros de la costa del mediterráneo y los cuadros en series.

https://elcolordelosandes.blogspot.com/2022/06/los-colores-de-monet.html

 

Un nuevo tipo de pintura.

En este año 2024 se celebra, con varias exposiciones en Europa y Estados Unidos, los 150 años del nacimiento del movimiento impresionista. Fue la primera exposición de 1884 en el taller del fotógrafo Nadal, en Paris, donde un grupo de 30 pintores entre los que se encontraban Monet, Renoir, Sisley, Pizarro y otros…Fueron los fundadores de un nuevo estilo, que dio inicio al arte moderno.

 

En realidad, el movimiento surgió como una protesta hacia el clasicismo artístico imperante de la época. Diversos artistas como Claude Monet, Auguste Renoir y Camille Pissarro luego de tentar exponer sus cuadros en el Gran Salón de París con resultados adversos tuvieron la idea de realizar por sus propios medios una exposición. Una en la que destacaría su interés por nuevas técnicas pictóricas y un especial interés a representar el mundo contemporáneo y la vida cotidiana. Lejos de los grandes temas del arte clásico como la inspiración histórica o grecorromana.

La primera exposición del grupo Societé anonyme coopérative des artistas, peintres , sculpteurs et graveurs se realizó el 15 de abril de 1874 (solo 4 años después de la terrible derrota en la guerra francoprusiana) en el Atelier del famoso fotógrafo Nadal en el Boulevard de los Capuccinos. En aquella ocasión se presentaron diversas obras (no todas con el estilo de este movimiento) de pintura, escultura, Etc. La acogida no fue del todo exitosa y precisamente, fue el periodista crítico de arte Louis Leroy quien llamó de forma peyorativa “impresionista” a la exposición debido al título de un cuadro de Claude Monet Impression, soleil levant (Impresión, sol naciente) el que, sin querer, bautiza este nuevo movimiento con el término de Impresionismo.

Hubo 8 exposiciones más entre 1874 y 1886, con casi 58 artistas.  Siempre eran independientes y organizadas por los propios artistas. La exposicion de 1877 fue llamada ya por muchos La nouvelle peinture, fue la más coherente y unificada y, desde ese momento, los artistas se hicieron llamar impresionistas y adoptaron el término como propio. Durante todo este periodo sufrieron una gran crítica por parte de especialistas pues su estilo era muy diferente a lo que se consideraba correcto o estético.

 

 

Fuente: https://catedralibre.com/2024/04/20/150-anos-de-impresionismo/

 

El Jardín.

En 1890 Monet compró la casa en Giverny, en la que había vivido por varios años, gracias a que su situación económica había mejorado debido a las ventas regulares de sus obras. Con compras adicionales de terreno expandió cada vez más su propiedad e invirtió mucho dinero en el cuidado de su jardín. Se enfrentó con la desconfianza de los campesinos locales que temían algún peligro para sus terrenos y ganado, ya que Monet plantaba plantas exóticas como la tuberosa de México entre otras especies exóticas.

Los lirios en el jardín de MOnet, 1900.
Le jardin de MOnet, les iris.
Oleo sobre lienzo, 81 x 92 com.
Paris, Musée d¨ Orsay.


Después de Londres, Monet pintó principalmente la naturaleza controlada: su propio jardín, sus nenúfares, su charca y su puente. Del 22 de noviembre al 15 de diciembre de 1900, se realizó una nueva exposición dedicada a estos temas en la Galería Durand-Ruel. Se presentan una docena de versiones de Les Nymphéas. La misma exposición se organizó en Nueva York en febrero de 1901, donde fue un gran éxito.

En 1901, Monet agrandó su estanque comprando un prado en el otro lado del Ru, el río local. Luego divide su tiempo entre el trabajo en la naturaleza y el trabajo en su estudio.

Las pinturas dedicadas a los nenúfares evolucionan según las transformaciones del jardín. Además, Monet cambió gradualmente la estética abandonando, alrededor de 1905, cualquier hito del límite al nivel del agua y por lo tanto de perspectiva.

 

Enfermo de cataratas.

En el año 1908 se evidenciaron los primeros indicios de la enfermedad de los ojos de Monet. Entre septiembre y diciembre de ese año estuvo junto con su esposa en Venecia, donde no solamente pintó, sino que también estudió en las iglesias y museos de la ciudad las obras de los artistas Tiziano y Paolo Veronese. El 19 de mayo de 1911 murió su segunda esposa, Alice. Al año siguiente su visión empeoró y se le diagnosticaron cataratas en ambos ojos. En 1912 se expusieron sus cuadros de Venecia en la galería Bernheim-Jeune con gran éxito. Georges Clemenceau y otros amigos le recomendaron en 1914 que donase pinturas de la serie de nenúfares al Estado francés, pero Monet que en otras ocasiones había rechazado títulos honorarios de Estado, no fue persuadido. 

El estanque de NInfeas, 1899.
Le Bassin aux nymphéas.
Oleo sobre tela, 82x91 cm.
París, Musée d ´Orsay.


Después de la muerte de su hijo, Jean Monet, la viuda de este se encargó de los asuntos del hogar en Giverny. En 1915 Monet hizo construir ahí un tercer atelier aún más grande que los anteriores, donde pintó los nenúfares (ninfeas) de su jardín.

Luego de dos operaciones de cataratas en 1923, Monet recuperó la vista. Comenzó a pintar nuevamente sus grandes pinturas de nenúfares, pero se vio obstaculizado por la depresión.

domingo, 31 de marzo de 2024

La Mata, La Parroquia y Alto Chama.

 

Sin lugar a dudas, la pintura es un arte relajante, que además de eso, nos ayuda a comprender muchas cosas. Para pintar hay que saber interpretar el espacio físico en su dimensión euclideana ( conociendo la técnica de la perspectiva lineal y aérea) y por otro lado, la parte espiritual. Hoy presento una pintura inspirada en tres lugares interconectados. Son tres lugares de Mérida en donde transcurre buena parte de mi vida. Salgo a caminar casi todos los día por estos contornos agradables rodeados de altas montañas, verde vegetación y atravesados por dos ríos El Chama y el Allbarregas.

Los ríos que crecen.

El Albarregas divide la Mata de La Parroquia, por lo cual están unidas por dos puentes, que la gente llama de manera algo ingenieril y pomposa los Enlaces Viales. El Albarregas tiene un caudal con considerable y en su cauce rocoso encontramos especies vegetales de gran tamaño , como los bucares, ceibos, matapalos y bosques de bambúes En medio de este cruce de ríos también ofrenda sus aguas la temible quebrada La Pedregosa, la cual se enfurece en la estación lluviosa y amenaza con desbordarse. De hecho, ya se ha desbordado en el pasado, destruyendo la calzada y llevándose algunas casas y comercios que se instalaron en sus orillas. La gente no respeta el cauce de los ríos y por eso ocurren muchas tragedias.

La Mata, La parroqui y alto Chama. Francisco Rivero.


Pinte este cuadro al oleo de 100 x 80 cm, hace bastante tiempo. Es una vista panorámica, tomada desde un lugar elevado sobre la carretera panamericana que conduce a la población de Jají. Trate de captar la luz de las 10 de la mañana. Muchos paisajistas venezolanos coinciden en afirmar que es la mejor hora para pintar en el trópico, cuando las sombras no son tan oscuras. Los cuadros van cambinado con el tiempo como las personas, y a este en particular, lo he ido retocando con el pasar de los años hasta quedar de esta manera en forma definitiva. El cuadro cambia de acuerdo a mi estado de ánimo. Gracias a las fotos digitales he podido guardar las distintas etapas de esta metamorfosis.


Las modificaciones.


Este otro cuadro es aun más camaleónico. He sido bastante irrespetuoso con la idea que tuve al comienzo, lo he modificado una y otra vez, pero nunca he quedado completamente satisfecho con los resultados. La idea de superponer varias capas de pintura, una sobre las otras, da como resultado una superficie vibrante de muchos matices. Ha cambiado tantas veces que ya no recuerdo la pintura original. Es un paisaje del campo en la parte baja de Ejido, donde hay cultivos de caña de azúcar, hermosos bucares y los viejos trapiches donde se cocina la miel de la caña. Mi objetivo era reproducir esos colores naranjas de las flores de los bucares, que contrastan con el verdor de los cerros.

Un detalle importante en este cuadro es el tipo de luz, algo pálida y suave, que corresponde a un atardecer después de la lluvia. La blanca niebla se levanta del suelo y sube por los cerros. El primer plano es de un camino de tierra o camellón que sale del cañaveral, nos hace participar de la acción pictórica y conduce la vista hacia el trapiche.

Los Bucares. Francisco Rivero.


Modificar un cuadro completamente es un ejercicio difícil que plantea muchos problemas. Se corre el riego de perder la fuerza y el dinamismo del cuadro original, y en lugar de eso se obtiene una pintura muy manoseada y relamida, sin expresión. He dañado algunos cuadros con esta manía de perfeccionar las cosas. Sin embargo, otras veces he tenido la suerte de mejorar el trabajo original. En estas etapas de transición, cuando uno se encuentra dudoso, hace falta la opinión de otras personas. Por eso es importante mostrar nuestro trabajo al público y saber escuchar las criticas...