domingo, 25 de octubre de 2026

Una noche en la Hechicera.

 En una ciudad de los andes  existen unas ruinas de lo que fue en tiempos pasados una Facultad de Ciencias. El lugar donde se encuentran esta edificaciones es un pequeño valle rodeado de altas montañas, al norte de la ciudad.

Yo iba solo, conduciendo  mi carro por una carretera bastante empinada, dejando atrás a la pequeña ciudad, pues había que sobrepasar los 1800 metros de elevación. El motivo de mi viaje era conocer de  cerca  las ruinas y volver a ver cosas de mi pasado. Me encanta el juego retornar al pasado y analizar las personas y los hechos  que han marcado mi destino. Si, Soy un profesor jubilado que vivo de muchos recuerdos y cultivo el pequeño arte de evocar con nostalgia una bella época de abundancia y bienestar.



Continuo el ascenso y detengo mi carro para abrigarme, pues el aire del mes de octubre es algo frio. Ya no se ven carros ni personas a pie por el lugar solitario y aislado. Comienza  a caer una neblina fina que todo lo envuelve y dificulta la visibilidad. Caigo en algunos huecos y el tren delantero del vehículo cruje con ese sonido metálico que se produce al chocar hierro contra hierro. El motor  se resiente y emite vapores de gasolina y aceite quemado. Colgado de un poste, un aviso de latón algo oxidado e inclinado a un lado, decía Bienvenido a la Hechicera.

Ya me aproximo  a mi destino.Si uno se sitúa a media distancia se observan unas masas de concreto grises que se destacan entre el verde de los alrededores, lo cual luce algo atractivo. Pero, a medida que nos vamos acercando las cosas cambian de manera sorpresiva, y esto, por supuesto, perturba mi estado de animo. Los bellos edificios  muestran unos  colores deslucidos, tristes  y apagados. Las paredes están bastante agrietadas. Las ventanas de vidrio muestran las cicatrices de los vándalos que han lanzado piedras contra ellas. Los alrededores son bastante descuidados con  la hierba alta que ha invadido la calzada y las camineras de concreto, uno arboles marchitos, que ya no son verdes entre la maleza alta. En donde antes habían unos jardines de flores muy coloridos, ahora todo son rocas desnudas y unos escombros que proyectan sombras profundas.

Estaciono el vehículo enfrente de la entrada principal, al lado de un pequeño  autobús viejo y deteriorado al cual le han sido robado los cauchos , el cual se sostiene apenas sobre cuatro ladrillos.

 

Me bajo y cruzo el umbral enmarcado por una reja con pintura descascarada. Un portero con cara de sueño y cansancio me abre la puerta y me invita a pasar. Me identifico y anota mi numero de cédula en una carpeta de hojas amarillentas. Adentro hay poca luz y casi no veo por el polvo flotando bajo un rayo de sol mortecino. El silencio en este  lugar tétrico es algo  denso  e  interrumpido por ruidos perturbadores.

Empiezo a caminar por el patio central y hago un recorrido por aquellos salones, cubículos y laboratorios donde antes se trabajaba. Después de atravesar un laberinto de pasillos, logro encontrar mi antiguo cubículo y no pude entrar. Era una sala destartalada y sucia. Además me asustó mucho por  los ruidos como  crujido de una madera vieja, el goteo constante de una tubería. Los olores revelan el paso del tiempo y la falta de vida.

Eran las seis de la tarde y ya empezaba la noche.

 

De repente se fue la luz, como pasa cada cuatro horas en la ciudad desde hace unos diez años. ...  y todo quedó en tinieblas. Quería salir corriendo de allí. Entré en pánico. Había   un silencio tan profundo que me permitió  escuchar los propios latidos del corazón.

DE repente se oyó el ruido de una puerta al cerrarse. El portero se marchó y me dejó solo. Quedé encerrado en aquel lugar. Un frío repentino que cala los huesos y las corrientes de aire helado que entran por ventanas rotas, me helaron la sangre.

Debía pasar la noche en la Hechicera. Me acosté en una banca para tratar de dormir y no pensar en nada. Sin embargo me levanté como a las doce de la noche y pude darme cuenta que no estaba solo. Escuche una serie de ruidos lejanos que provenían del pasillo donde se reunía el consejo de la facultad. Eran voces y no de una persona si no de varias. Algunas me eran familiares.

Me acerque lo suficiente para ver las siluetas de los participantes a la luz de una lampara, que proyectaba sus sombras en las paredes. No pude ver los cuerpos de donde venían aquellas sombras. Ahora pienso que eran  fantasmas de personas fallecidas que dejaron muchos asuntos pendientes y regresaban a terminar de hacer las cosas. .. Eran voces que discutían de manera acalorada sobre los asuntos más diversos. Personas que se acusaban y amenazaban entre ellos. Rencillas por los fondos del presupuesto, los viajes, ... Y muchos ataques personales.

Así estuvo mi noche de terror en aquel lugar, hasta que fueron las seis de la mañana y un rayo de luz ilumino la cara de otro portero, que después de atravesar la pesada reja me dijo.

Levántese profesor que ya es de día.

viernes, 16 de octubre de 2026

Pintando los sueños al amanecer. Recuerdos de la infancia y una boda campesina.

 NO es fácil recordar lo soñado con todo detalle. Muchas cosas importantes se nos escapan de nuestra mente. Pintar los sueños al amanecer ayuda a recobrar ese registro del inconsciente que se ha borrado.

Para recordar lo que sueñas, el secreto está en entrenar a tu cerebro para que preste atención al despertar, ya que la parte encargada de consolidar la memoria está muy poco activa mientras duermes.

 

Despertar después de un sueño en el que volvemos a nuestra infancia puede generar una mezcla de emociones: desde ternura y nostalgia hasta cierta inquietud. Según la psicología, estos sueños no aparecen por casualidad. Suelen ser un reflejo de nuestro mundo interior y una invitación a reconectar con aspectos olvidados de nosotros mismos.

Soñar con la niñez puede interpretarse como un llamado a recuperar la inocencia, la espontaneidad y la capacidad de disfrutar sin tantas preocupaciones. Muchas veces ocurre en momentos de estrés o de grandes cambios, cuando la mente busca un refugio seguro en recuerdos que transmiten calma. Es como si el subconsciente dijera: “haz una pausa y vuelve a lo esencial”. En otros casos, estos sueños señalan la necesidad de sanar heridas emocionales del pasado. La infancia, aunque cargada de momentos felices, también deja huellas que influyen en nuestra vida adulta. Soñar que volvemos a ser niños podría ser una señal de que algo pendiente necesita atención, ya sea una inseguridad, un miedo o una experiencia no resuelta.

durante la fase REM tu cerebro muestra una actividad eléctrica tan intensa que se asemeja mucho a cuando estás despierto.

Así pues, sueño  muchas veces con mis experiencias de la infancia, como por ejemplo, aquellos paseos al parque de los samanes en las cercanías de Maracay. Era el Parque Agustín Codazzi , un bosque de viejos samanes en donde nos sentíamos como perdidos  una selva de un cuento de hadas. Mis padres que ya se han ido, vigilan   a los niños en sus juegos y tremenduras. Cuidado y no se vayan a perder- nos advertían a cada rato.

FRancisco Rivero. El parque. 2026


Cuando mi familia vivía en Caracas y yo tenia tres años de edad, me perdí en el parque Los Caobos. Por suerte, una viejita me rcogio y me llevó donde mi madre, que estaba angustiada. Así me lo han contado, pues no recuerdo el hecho.

Aquellas casas con balcón. 

Siento algo de nostalgia por los balcones de las casas  de antaño.

Francisco Rivero. El balcón. 2026.


Una boda en el campo.

Viajando por los pueblos del estado Mérida, es como entrar en la maquina del tiempo y retroceder varias décadas. Hay viejas estampas que nos hablan del pasado, como por ejemplo el ritual de una boda campesina. Una celebración sencilla de carácter  familiar. 

Francisco Rivero. Boda Campesina.


miércoles, 10 de junio de 2026

Pintando en la florida.

 

El ambiente y los temas.

El ambiente del sur de la florida es de mucha energía creadora. La brisa del mar, el cielo azul y los grandes rascacielos, me inspiran para pintar . He estado varias veces en aquellos lugares. La luz,  la claridad y nitidez del aire son cosas que no se pueden olvidar. Parece que todos esos edificios de cristal fueran espejos que multiplican las nubes. El sol de la mañana y el calor estimula los sentidos. En las noches son las luces, el rumor del mar y el sonido de los Ferrari por las avenidas son cosas de mucho impacto.

Francisco Rivero. Miami 4. 2026.


El medio.

Estoy trabajando mucho con la acrílica en un formato grande 100 x 80 cm. Con el medio de la acrílica puedo trabajar mas rápido. Son obras dentro del estilo cubista con colores planos y formas geométricas como los triángulos, rectángulos y trapecios.

En estos trabajos mayameros, interviene mi hija seleccionando los temas. Ella se encarga de  la inteligencia artificial que es una herramienta de gran valor que pone un poco de orden en la composición del cuadro.

Francisco Rivero. Miami. 31. 2026.



La composicion.

Quizás el sujeto principal sea la arquitectura y por esto pongo mucho énfasis en lugares donde hay mucho ritmo y lineas que convergen hacia distintos focos de atención.

El color es otro elemento importante.

 

Francisco Rivero. Ocean Drive. 2026.


Los colores y las palmeras.

Me gustan los tonos en amarillo, pues expresan optimismo y alegría de vivir.

 

Estos paisajes urbanos me atraen por la modernidad de sus grandes avenidas y la visión de una ciudad prospera que crece día a día. Es un fuerza que se conecta bien con mi carácter extrovertido y alegre de hombre del Caribe.

Francisco Rivero. Sunny Isles Beach. 2026.


Las palmeras representan un símbolo importante en estas obras. Son manchas de verde que humanizan el paisaje. Ellas son explosiones de colores hacia el cielo azul, que conectan el ambiente natural con las construcciones modernas. Las hojas que se mecen con el viento son un elemento de mucho ritmo y movimiento.

martes, 11 de noviembre de 2025

Un Santo venezolano.

 Un santo, Caracas y otras cosas.

Al fin el DR. Jose Gregorio H. fue canonizado como Santo de nuestra iglesia católica por el Papa León XIV. Ahora tenemos un Santo Venezolano. Por tal motivo, pinté un retrato de pequeño formato ( 30x40 ), para colocarlo en el altar de nuestra vivienda y así rendirle devoción.

José Gregorio nació en el pueblito andino de Isnotú en el estado Trujillo, pero vivió muchos años en Caracas, donde murió en un trágico accidente de carro.

Jose Gregorio. Farncisco Rivero.  2025


 

Caracas.

En Caracas viví los primeros años de mi existencia y luego dos años de mi juventud entre 1965-67. Lo más icónico de esta gran ciudad es la montaña del Ávila, que se divisa desde todas partes del hermoso Valle. Especialmente, desde la urbanización Colinas de Bello Monte, donde vivimos en esos años. Pinté este cuadro al óleo de formato grande ( 80x100) y cuando hice la primera etapa me gustó mucho los tonos de ocre en la montaña como en el verano  y  tomé una foto. Es evidente que tuve  como referencia.

al pintor Manuel Cabréhttps://iamvenezuela.org/2018/08/manuel-cabre-el-pintor-que-mas-amo-al-avila/


Caracas verano. Francisco Rivero. 2025

Caracas. Francisco Rivero. 2025.


Mérida.

La ciudad de Mérida con sus imponentes escenarios de montañas, es un motivo pitórico que

Resulta agradable a la vista. Aquí presento  una versión algo minimalista del tema en formato ( 80x100), para una oficina.

Merida. Francisco Rivero. 2025.


 

jueves, 18 de septiembre de 2025

Paisajes de Miami.

 

Los grandes rascacielos a la orilla del mar color esmeralda, las palmeras y los rayos dorados del sol al atardecer  conforman un espectáculo  único de mucho impacto.

 

Sunny Isles Beach. Francisco Rivero. 2024.

¿De donde salieron esa imágenes ?

Son vistas de la pequeña ciudad de Sunny Isles Beach al norte de Miami , un lugar lleno de magia y colorido de gran  dinamismo por la cantidad de modernos  condominios y torres de apartamentos alineadas a lo largo de la costa. Una ciudad vertical hecha de vidrio y aluminio que desafia las alturas.

Estuve unos tres meses sumergido en ese ambiente de playa y color, que me gusto bastante y por lo tanto los recreo en mi pintura. Como un recuerdo de esa experiencia y gratas  visiones   trato de expresar en estos cuadros realizados dentro del estilo cubista.

 

Sol y ciudad. Francisco Rivero. 2024.

 MI hija hizo los bocetos digitales con un poco de AI. Yo los lleve al lienzo con oleo y pinceles. ¿Que tal...?

 

sábado, 23 de noviembre de 2024

Pintando a Santa Cruz de Mora.

 

He pasado muchas veces por Santa Cruz de Mora, un lindo pueblito del valle del Mocoties. Esta vez viaje con la imaginación pintado su hermosa iglesia, la cual se destaca sobre un fondo de verde vegetación. Es el verde esmeralda tan típico de estos lugares que brilla por todas partes. Es una tonalidad profunda con degradaciones muy tenues  hacia el azul cobalto que refresca la vista.  Y es que allí llueve bastante y los cerros siempre están cubiertos de arboles y pastos de muy verde follaje. 

Hoy vuelvo a pasar por el mismo camino armado de mis recuerdos, sueños y visiones del pasado que se aglomeran en mi mente, para conformar un cuadro que pueda expresar todo eso. Un pequeño cuadro que sea reflejo de la tranquilidad y paz que encontramos en estos pequeños pueblos.

 

Santa CRuz de Mora. Francisco Rivero. 2024.

 

Santa Cruz de Mora.

 

Simpático pueblo andino situado al oeste del estado Mérida, en la parte baja del valle del Mocotíes, a 622 metros de altitud y con una temperatura promedio de 23 ° C. El poblado se encarama entre las estribaciones de la montaña, y desciende con algo de pendiente hasta la margen izquierda del río Mocotíes y la quebrada Mejías que proviene del Páramo de San Isidro Alto, en la Cordillera sur occidental.

 El pueblo, de topografía bastante irregular que sigue la inclinación natural del cono de deyección donde se asienta, consta de 2 calles largas que corren paralelamente al Mocotíes, en sentido este-oeste, cruzadas por algunas transversales cortas, que bajan hacia el río. Por la parte baja se construyó una avenida desde la cual se divisa su espigada iglesia y alguna de las casas, que dejó al poblado a un lado.

Para entrar a Santa Cruz hay que desviarse de esta avenida a mano derecha. Esta calle por donde entramos la dejamos para tomar la de más arriba que nos conduce hacia la Iglesia y la Plaza Bolívar.

La hermosa iglesia de estilo tradicional pintada de color crema con molduras y decoraciones en terracota, posee una fachada con pilastras y columnas de capiteles que sostienen un friso bastante decorado. Es una iglesia de tres naves bastante altas con techo a dos aguas y contrafuertes que sostienen la espaciosa nave central. En su interior podemos apreciar los hermosos vitrales por donde se filtra la luz. Destaca su majestuosa y esbelta torre con 4 relojes y campanarios rematada en una cúpula con ba se octagonal. La torre se divisa desde varios kilómetros y es sin duda alguna el emblema de los pobladores santacrucences.

 Fuente: http://www.webdelprofesor.ula.ve/ciencias/lico/Visitanmerida/Santa_cruz.pdf

 

Pintar para despejar la mente.

 Pintar es una manera de proyectar mis energías creadoras empleando formas texturas y colores en  un lienzo de  dos dimensiones. Es un lienzo de 50x 60 cm, pintado al oleo. El efecto general del cuadro es de sencillez y relajación.  Pinto estas cosas con la intención de  despejar la mente en aquellos pocos momentos de tranquilidad, serenidad y paz espiritual en que uno se conecta con el alma del paisaje.,  y a la vez expresar mis sentimientos de amor y afecto hacia estas tierras.

 

La IA dice lo siguiente al respecto:

Sí, la pintura puede ser

  •  Una terapia psicológica y una forma de arteterapia que ayuda a expresar emociones, aliviar el estrés y mejorar la salud mental:
  • Expresar emociones
  • La pintura permite comunicar sentimientos que a veces son difíciles de poner en palabras.
  • Aliviar el estrés
  • Pintar calma el cerebro y ayuda a relajar el cuerpo.
  • Mejorar la salud mental
  • El arteterapia puede ayudar a los pacientes a lidiar con sus síntomas y adaptarse a experiencias traumáticas.
  • Estimular el cerebro
  • Pintar estimula ambos hemisferios del cerebro, lo que puede ayudar a evitar enfermedades como el Alzheimer.
  • La arteterapia es una psicoterapia que utiliza la creación artística para promover el bienestar, el autoconocimiento, la conexión y expresión emocional. Las sesiones de arteterapia consisten en practicar actividades artísticas y manualidades.

Si quieres probar la pintura como terapia, puedes:

  • Elegir un espacio cómodo y libre de interrupciones.
  • Comenzar con materiales básicos, como pinceles, pinturas acrílicas y un lienzo o papel.
  • Experimentar con colores y texturas.
  • Participar en clases o talleres.
  • Practicar de forma regular.
  • Disfrutar del proceso. 

domingo, 17 de noviembre de 2024

Mesa Bolivar se esconde entre montañas


Un lindo pueblito. 

 Mesa Bolívar esa Bolívar se esconde entre fértiles montañas de ensueño, que son parte de su esencia de pequeño y acogedor pueblo cafetalero de los Andes Venezolanos. Pequeña población del estado Mérida, situada sobre una meseta bastante alta, a 1095 metros sobre el nivel del mar. De clima fresco y agradable, con temperatura promedio de 200 C, es un pueblo apacible en donde conviven sus 4.015 habitantes, en medio de una naturaleza pródiga, circundada por mágicas montañas, matizadas de pinceladas azules y violetas, que nos hacen sentir en la cima de un mundo escondido. Un mundo que discurre al margen de las preocupaciones, donde el tiempo transcurre lentamente al paso de las cosechas de café. M Para ir al lugar desde Mérida, se toma la vía Transandina que conduce hacia Tovar. Al llegar a la alcabala de La Victoria, se toma la vía de la derecha. Continuando por unos 5 kilómetros, al llegar al punto mas alto del camino. Allí aparece una desviación a mano izquierda, que nos lleva directamente al pueblo, por entre curvas sinuosas de pendiente algo regular. El trayecto desde Mérida es de 66 Km. Y se hace en unos 50 minutos de recorrido.


Retomando los pinceles. 

Mesa Bolívar. Francisco Rivero. 2024.

Hace dos años que no he visitado a Mesa Bolívar. Para recordarlo, pinte este cuadro al óleo de 50x60 cm. Me gusta mucho la montaña de fondo y el trazado de las calles que sirven para reforzar la composicion. No se utilizó un drone. Es una vista muy natural  desde la parte alta del pueblo, al atardecer. despues de una llovizna. 

En la Ruta del café. 


A la entrada del pueblo hay una casona de hacienda muy grande, con patios y corredores, en donde se seca y almacena el café que se cultiva en las pendientes de los valles. Mesa Bolívar es un importante centro cafetalero de la región del Mocotíes y su producción se exporta hacia los mercados del país y del exterior. El pueblo tiene algunas casas coloniales de paredes de tapia y viejos tejados. Vemos que algunas están bien conservadas, mostrando sus ventanas de balaustre de madera oscura y recias puertas, que conducen a zaguanes y patios interiores llenos de frescura y verdor. Lamentablemente, las casas refaccionadas de platabanda, los techos de zinc y algunas edificaciones modernas desentonan con el resto de las casas.
Fuente: http://www.webdelprofesor.ula.ve/ciencias/lico/Visitanmerida/Mesa_bolivar.pdf


lunes, 21 de octubre de 2024

 

El Jardín de Monet en Giverny. La etapa tardía.

 

Esta vez presento tres copias de Monet correspondientes a la última etapa del pintor, cuando se instala en su jardín de Giverny a pintar la naturaleza. Son grandes lienzos bastante coloridos con grandes pinceladas en donde plasmaba de las flores, el agua, los sauces y otras cosas.

 

 

El arco de flores, Giverny, 1913.
Les Arceaux fleuris, Giverny.
Oleo sobre lienzo , 81 x 92 cm.
Phoenix Art Museum.

Anteriormente publique tres entradas sobre Monet.

La primera de ellas va desde 1872 hasta 1880. https://elcolordelosandes.blogspot.com/2022/06/claudio-monet-padre-del-impresionismo.html

 

La segunda corresponde a los años comprendidos entre 1880 y 1885.

https://elcolordelosandes.blogspot.com/2022/06/maestro-del-impresionismo.html

 

La tercera etapa corresponde a los cuadros de la costa del mediterráneo y los cuadros en series.

https://elcolordelosandes.blogspot.com/2022/06/los-colores-de-monet.html

 

Un nuevo tipo de pintura.

En este año 2024 se celebra, con varias exposiciones en Europa y Estados Unidos, los 150 años del nacimiento del movimiento impresionista. Fue la primera exposición de 1884 en el taller del fotógrafo Nadal, en Paris, donde un grupo de 30 pintores entre los que se encontraban Monet, Renoir, Sisley, Pizarro y otros…Fueron los fundadores de un nuevo estilo, que dio inicio al arte moderno.

 

En realidad, el movimiento surgió como una protesta hacia el clasicismo artístico imperante de la época. Diversos artistas como Claude Monet, Auguste Renoir y Camille Pissarro luego de tentar exponer sus cuadros en el Gran Salón de París con resultados adversos tuvieron la idea de realizar por sus propios medios una exposición. Una en la que destacaría su interés por nuevas técnicas pictóricas y un especial interés a representar el mundo contemporáneo y la vida cotidiana. Lejos de los grandes temas del arte clásico como la inspiración histórica o grecorromana.

La primera exposición del grupo Societé anonyme coopérative des artistas, peintres , sculpteurs et graveurs se realizó el 15 de abril de 1874 (solo 4 años después de la terrible derrota en la guerra francoprusiana) en el Atelier del famoso fotógrafo Nadal en el Boulevard de los Capuccinos. En aquella ocasión se presentaron diversas obras (no todas con el estilo de este movimiento) de pintura, escultura, Etc. La acogida no fue del todo exitosa y precisamente, fue el periodista crítico de arte Louis Leroy quien llamó de forma peyorativa “impresionista” a la exposición debido al título de un cuadro de Claude Monet Impression, soleil levant (Impresión, sol naciente) el que, sin querer, bautiza este nuevo movimiento con el término de Impresionismo.

Hubo 8 exposiciones más entre 1874 y 1886, con casi 58 artistas.  Siempre eran independientes y organizadas por los propios artistas. La exposicion de 1877 fue llamada ya por muchos La nouvelle peinture, fue la más coherente y unificada y, desde ese momento, los artistas se hicieron llamar impresionistas y adoptaron el término como propio. Durante todo este periodo sufrieron una gran crítica por parte de especialistas pues su estilo era muy diferente a lo que se consideraba correcto o estético.

 

 

Fuente: https://catedralibre.com/2024/04/20/150-anos-de-impresionismo/

 

El Jardín.

En 1890 Monet compró la casa en Giverny, en la que había vivido por varios años, gracias a que su situación económica había mejorado debido a las ventas regulares de sus obras. Con compras adicionales de terreno expandió cada vez más su propiedad e invirtió mucho dinero en el cuidado de su jardín. Se enfrentó con la desconfianza de los campesinos locales que temían algún peligro para sus terrenos y ganado, ya que Monet plantaba plantas exóticas como la tuberosa de México entre otras especies exóticas.

Los lirios en el jardín de MOnet, 1900.
Le jardin de MOnet, les iris.
Oleo sobre lienzo, 81 x 92 com.
Paris, Musée d¨ Orsay.


Después de Londres, Monet pintó principalmente la naturaleza controlada: su propio jardín, sus nenúfares, su charca y su puente. Del 22 de noviembre al 15 de diciembre de 1900, se realizó una nueva exposición dedicada a estos temas en la Galería Durand-Ruel. Se presentan una docena de versiones de Les Nymphéas. La misma exposición se organizó en Nueva York en febrero de 1901, donde fue un gran éxito.

En 1901, Monet agrandó su estanque comprando un prado en el otro lado del Ru, el río local. Luego divide su tiempo entre el trabajo en la naturaleza y el trabajo en su estudio.

Las pinturas dedicadas a los nenúfares evolucionan según las transformaciones del jardín. Además, Monet cambió gradualmente la estética abandonando, alrededor de 1905, cualquier hito del límite al nivel del agua y por lo tanto de perspectiva.

 

Enfermo de cataratas.

En el año 1908 se evidenciaron los primeros indicios de la enfermedad de los ojos de Monet. Entre septiembre y diciembre de ese año estuvo junto con su esposa en Venecia, donde no solamente pintó, sino que también estudió en las iglesias y museos de la ciudad las obras de los artistas Tiziano y Paolo Veronese. El 19 de mayo de 1911 murió su segunda esposa, Alice. Al año siguiente su visión empeoró y se le diagnosticaron cataratas en ambos ojos. En 1912 se expusieron sus cuadros de Venecia en la galería Bernheim-Jeune con gran éxito. Georges Clemenceau y otros amigos le recomendaron en 1914 que donase pinturas de la serie de nenúfares al Estado francés, pero Monet que en otras ocasiones había rechazado títulos honorarios de Estado, no fue persuadido. 

El estanque de NInfeas, 1899.
Le Bassin aux nymphéas.
Oleo sobre tela, 82x91 cm.
París, Musée d ´Orsay.


Después de la muerte de su hijo, Jean Monet, la viuda de este se encargó de los asuntos del hogar en Giverny. En 1915 Monet hizo construir ahí un tercer atelier aún más grande que los anteriores, donde pintó los nenúfares (ninfeas) de su jardín.

Luego de dos operaciones de cataratas en 1923, Monet recuperó la vista. Comenzó a pintar nuevamente sus grandes pinturas de nenúfares, pero se vio obstaculizado por la depresión.

domingo, 31 de marzo de 2024

La Mata, La Parroquia y Alto Chama.

 

Sin lugar a dudas, la pintura es un arte relajante, que además de eso, nos ayuda a comprender muchas cosas. Para pintar hay que saber interpretar el espacio físico en su dimensión euclideana ( conociendo la técnica de la perspectiva lineal y aérea) y por otro lado, la parte espiritual. Hoy presento una pintura inspirada en tres lugares interconectados. Son tres lugares de Mérida en donde transcurre buena parte de mi vida. Salgo a caminar casi todos los día por estos contornos agradables rodeados de altas montañas, verde vegetación y atravesados por dos ríos El Chama y el Allbarregas.

Los ríos que crecen.

El Albarregas divide la Mata de La Parroquia, por lo cual están unidas por dos puentes, que la gente llama de manera algo ingenieril y pomposa los Enlaces Viales. El Albarregas tiene un caudal con considerable y en su cauce rocoso encontramos especies vegetales de gran tamaño , como los bucares, ceibos, matapalos y bosques de bambúes En medio de este cruce de ríos también ofrenda sus aguas la temible quebrada La Pedregosa, la cual se enfurece en la estación lluviosa y amenaza con desbordarse. De hecho, ya se ha desbordado en el pasado, destruyendo la calzada y llevándose algunas casas y comercios que se instalaron en sus orillas. La gente no respeta el cauce de los ríos y por eso ocurren muchas tragedias.

La Mata, La parroqui y alto Chama. Francisco Rivero.


Pinte este cuadro al oleo de 100 x 80 cm, hace bastante tiempo. Es una vista panorámica, tomada desde un lugar elevado sobre la carretera panamericana que conduce a la población de Jají. Trate de captar la luz de las 10 de la mañana. Muchos paisajistas venezolanos coinciden en afirmar que es la mejor hora para pintar en el trópico, cuando las sombras no son tan oscuras. Los cuadros van cambinado con el tiempo como las personas, y a este en particular, lo he ido retocando con el pasar de los años hasta quedar de esta manera en forma definitiva. El cuadro cambia de acuerdo a mi estado de ánimo. Gracias a las fotos digitales he podido guardar las distintas etapas de esta metamorfosis.


Las modificaciones.


Este otro cuadro es aun más camaleónico. He sido bastante irrespetuoso con la idea que tuve al comienzo, lo he modificado una y otra vez, pero nunca he quedado completamente satisfecho con los resultados. La idea de superponer varias capas de pintura, una sobre las otras, da como resultado una superficie vibrante de muchos matices. Ha cambiado tantas veces que ya no recuerdo la pintura original. Es un paisaje del campo en la parte baja de Ejido, donde hay cultivos de caña de azúcar, hermosos bucares y los viejos trapiches donde se cocina la miel de la caña. Mi objetivo era reproducir esos colores naranjas de las flores de los bucares, que contrastan con el verdor de los cerros.

Un detalle importante en este cuadro es el tipo de luz, algo pálida y suave, que corresponde a un atardecer después de la lluvia. La blanca niebla se levanta del suelo y sube por los cerros. El primer plano es de un camino de tierra o camellón que sale del cañaveral, nos hace participar de la acción pictórica y conduce la vista hacia el trapiche.

Los Bucares. Francisco Rivero.


Modificar un cuadro completamente es un ejercicio difícil que plantea muchos problemas. Se corre el riego de perder la fuerza y el dinamismo del cuadro original, y en lugar de eso se obtiene una pintura muy manoseada y relamida, sin expresión. He dañado algunos cuadros con esta manía de perfeccionar las cosas. Sin embargo, otras veces he tenido la suerte de mejorar el trabajo original. En estas etapas de transición, cuando uno se encuentra dudoso, hace falta la opinión de otras personas. Por eso es importante mostrar nuestro trabajo al público y saber escuchar las criticas...