martes, 21 de diciembre de 2010

La pintura narrativa

A traves de  la pintura podemos narrar  hechos reales o ideales que nacen en nuestra mente. Durante el Renacimiento en Italia, se desarrolló un estilo pictórico narrativo. Mas precisamente, nos referimos al  cuatrocientos florentino, identificado por una luz clara y  con pocas sombras. Los contornos de las formas estaban delimitados por  una linea fina. Las figuras estaban pintadas de  colores sólidos.

En 1997 pinté varios lienzos en formato vertical casi todos de 60 x 80 cm. con temas alegoricos. Algunos han sido usados para ilustrar las carátulas de libros.
La pintura de abajo y la siguiente son de estilo renacentista. Como dije antes, un estilo desarrollado para narrar historias. 
Analiceos un poco esta pintura. En primer lugar,  he colocado algunos elementos simbólicos, como por ejemplo, el saco del viajero y el sombrero. El paisaje seco y árido, sin motivos de distracción, sirven para concentrarnos en la acción narrativa.
Un viajero solitario en los Andes, reflexiona sobre su destino. Al fondo se ve un pueblo. No sabemos si el hombre se despide o está llegando a el .  Un cuadro de este tipo permite establecer variadas interpretaciones. Nótese el empleo de distintos planos espaciales que receden hacia el horizonte. Esto contribuye a crear  una sensación de profundidad.

Reflexiones. 1997.
Una pareja aparece aquí con un pueblo al fondo. El hombre descansa en el otro mundo. Su figura no arroja sombra. Su mujer, por otra parte, conversa y mantiene la cabeza baja como algo desconsolada. La planta de zábila debajo de ella, está viva y florece. Por otro lado, la planta que aparece debajo del hombre está marchita y el piso es yermo y pedregoso. Todo  se ha convertido en un erial. Oservese tambié la falta de perspectiva en cuanto a la relación de tamaño- distancia al espectador de las figuras. El hombre, por estar más cerca a nosotros debería ser más grande. Sin embargo el y su mujer son del mismo tamaño. Ambos forman una especie de marco vertical que delimitan  cuadrados y rectangulos bastante bien proporcionados. Las figuras verticales se oponen a  las lineas horizontales del paisaje.
La despedida. 1997.
Una leyenda de los andes venezolanos, nos habla de un pobre campesino que perdió un buey y fue a buscarlo en parte alta de la montaña. El buey apareció dentro de una laguna encantada. Luego empezó a crecer y se hizo tan grande que el pobre hombre salió huyendo despavorido. Más nunca regresó a la laguna. La tècnica posee influencias del expresionismo alemá por la crudeza de los colores. Soy admirador del pintor de animales Franz Marc y Augusto Macke. Es un lienzo de tamaño 40x50 cm al igual que el siguiente.

El buey y la laguna.
Otro hombre fue de paseo por los páramos y se perdió en otra laguna habitada por unos duendes. Es un paisaje fantástico en donde aparecen formas amenazantes. Casi se escuchan las voces susurrantes del hombre que sueña y su imagen real que se aleja para entrar en otra dimensión.

La laguna encantada. 1997.


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