domingo, 19 de diciembre de 2010

Pintar al pastel es divertido.

Hoy les presento algunas de mis  obras realizadas al pastel, entre los años 1991-93. Recuerdo  que el descubrimiento de esta técnica de  pintura al  pastel, significó un gran acontecimiento en mi vida. Gracias a ello,  puedo expresar  todo un mundo de imágenes.  Son imágenes   que nacen de  la contemplación  del paisaje. Me estoy refiriendo, por supuesto, a  los maravillosos  paisajes de los Andes Venezolanos.

La pintura de pastel es  seca. El soporte ideal es un tipo de cartulina especial, que tiene ciertas rugosidades en donde se sostiene el polvo. La pintura  se agarra bien a la cartulina y se pueden mezclar los colores frotándolos con los dedos. Esta  viene en barras de casi todos los colores y tonalidades. Son pigmentos quimicamente puros fijados con un aglutinante, y por esta razón,  los colores apenas cambian con el tiempo. La técnica posee algunas ventajas sobre el óleo. Por ejemplo,  usando el pastel  podemos  trabajar más rápido. Además, al no tener aglutinantes que lo fijen como el aceite, las obras no pierden su calidad en el tiempo. Sin embargo,  por ser un polvo, la pintura al pastel  es muy delicada. No se puede manipular mucho porque  entonces la pintura se borra facilmente. Por esto, una vez que la obra esté acabada, debemos guardarla en un sitio seguro, o bien enmarcarla.
Me gustan mucho las obras al pastel de pintores modernos como Tolouse-Lautrec, Odilon Redon, Degas y Picasso. Todas ellas traducen frescura, además de espontaneidad. Quise poder pintar como ellos, para lo cual  decidí  aprender por mi propia cuenta.
Como todas las cosas nuevas que emprendemos, al comienzo fue algo difícil. Después de estudiar un libro donde explicaban lo básico sobre la pintura al pastel, y prácticar mucho logré mi objetivo. Al comienzo pintaba flores. Resultó fácil después poder pintar estos paisajes.
Me gusta salir  al campo y explorar los pequeños puebos perdidos entre los valles de las cordillera. Uno siempre se encuentra con pequeñas sorpresas en ellos. Son pueblos pacíficos donde la gente vive al ritmo  marcado por la naturaleza. En esos lugares no hay prisa ni preocupaciones, pues los días transcurren en una continuidad vital. No hay    alteraciones extrañas producidas por el "progreso".
El paisaje de abajo pertenece a la montaña alta, un poco más de 3000 metros sobre el nivel del mar, en el pequeño pueblo de  Apartaderos.  A su lado transcurre plácidamente el Río Chama
.

Alto Chama- 1991
 Bajando de este  lugar hacia la región de Los Llanos de Venezuela, se encuentra el pueblo de Santo Domingo. Un bello rincón situado a la orilla de la Carretera Trasandina. Es un lugar turístico rodeado de verdes montañas del bosque nublado.


Santo Domingo- 1992


Ahora tenemos una vista del pueblo de San Rafael de Mucuchíes. Esta pequeña población se encuentra sobre una pequeña meseta. La meseta está  cortada en sus estribaciones por el río. San Rafael es un lugar algo frío debido a la altitud. En realidad es el pueblo más alto de Venezuela. El aire del lugar es puro, limpio y transparente.


San rafael en Domingo- 1991



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